11 de noviembre de 2003 - número 72 | 39624 suscriptores Suplemento del boletín de educaweb | ISSN: 1578-5793


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La opinión de los expertos

La nueva Formación Profesional en España

Ilmo. Sr. D. José Luis Mira Lema, Director General de Formación Profesional, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte


Ponencia presentada en el Seminario LA UNIVERSIDAD PROFESIONAL.RELACIONES ENTRE LA UNIVERSIDAD Y LA NUEVA FORMACIÓN PROFESIONAL que se celebró el pasado mes de febrero en Murcia, organizado por la Consejería de Educación y Cultura y la Dirección General de Universidades de la Región de Murcia y por DEP-Cuadernos IRC

Desde luego que llevamos un cierto tiempo trabajando, pero trabajando en equipo en Formación Profesional, y yo creo que eso es lo importante, que cuando uno trabaja en equipo hace amigos, y esto prácticamente es un club de amigos, al que incorporamos y en cierta medida, y permítanmelo, la Universidad con este Seminario, la Universidad Profesional.

Pero antes de nada, yo quisiera agradecer a la Consejería de Educación y Cultura, a su consejero Fernando de la Cierva y a José María Martínez la invitación que me han hecho a para estar en este Seminario sobre la "Universidad Profesional" y las "Relaciones entre la Universidad y la Nueva Formación Profesional", desde luego es muy grato para mí intervenir en este seminario y cuando hace prácticamente dos años, dos años y medio, me he visto con José María aquí en Murcia y hemos hablado de poner en marcha este seminario de ver como relacionar la Universidad y la Empresa y trazar este itinerario de la Universidad Profesional.

Por lo tanto es una satisfacción que éste seminario tenga lugar para mí, por otra parte veo por la nota explicativa del seminario que coincide básicamente con lo que habíamos hablado en su momento.

Se trata de un modelo de un nuevo modelo de enseñanza superior, especializada y cualificada, según se desprende del texto, eminentemente práctica y flexible que contribuye a la formación continua.

Un nuevo camino para cubrir las necesidades reales del mercado laboral y fomentar la empleabilidad de los titulados universitarios.

Yo entiendo que la Universidad y la Formación Profesional están muy ligadas porque ambas deben proporcionar una eficaz formación para el empleo.

Son por tanto desde esa óptica, enseñanzas de carácter profesional y hemos de entender por profesional esa formación necesaria para el desempeño de una profesión y también desde esta óptica la profesión se ha de relacionar necesariamente con la cualificación.

Aspecto por lo tanto que, nos relaciona íntimamente a la Universidad y a la Formación Profesional, algo que si cabe es novedoso, no hubo una estrecha relación entre la Universidad y a la Formación Profesional y desde luego si la relación es por la cualificación de las personas, entendiendo a esta como un conjunto de competencias que han de tener significación para el empleo tal como se indica en la Ley de la Formación Profesional y que por lo tanto las han de adquirir las personas para el ejercicio de una actividad profesional, evidentemente estamos hablando de los mismo, de la formación para el empleo y en Formación Profesional no es nuevo porque justamente ese es el cambio que nos hemos dado con la Formación Profesional actual, una formación basada en competencias, competencias para el desempeño cualificado de una profesión.

Este concepto desde luego, no pretendo yo profundizar mucho en él, pero todos ustedes saben como ha surgido, por los importantes cambios en el sistema productivo mundial de las últimas décadas, que ha llevado a las empresas a desarrollar fórmulas para prevalecer en el mercado de trabajo pero generando ventajas competitivas, en un mundo muy difícil las empresas tenían que moverse para ver como generaban ventajas competitivas y cómo lo hacen, a través de estrategias en el ámbito de la colaboración, construyendo redes de colaboración entre la función productiva y otros agentes clave como pueden ser los proveedores, los consultores, los clientes, los trabajadores; en definitiva se crean verdaderas estructuras virtuales en las que lo importante no son tanto los activos físicos y financieros, que también, sino otros intangibles muy valiosos como son el conocimiento, la formación, la capacidad de innovación, el manejo del mercado, los sistemas de motivación, etc.

En definitiva, uno de los factores clave en esta estructura de competencias, es el factor humano y la contribución que efectúan las personas y los colaboradores de la organización a favor de los objetivos de la empresa, solamente si tenemos un factor, ese factor humano bien cualificado, motivado, la empresa puede desde luego tener éxito, y por lo tanto, ese enfoque de competencias esta relacionado plenamente con la estrategia de competitividad, dada la necesidad de las empresas de mantener ese diferencial en el mercado de trabajo, a partir por tanto del desarrollo de sus recursos humanos y la competencia laboral se viene relacionando, con las transformaciones productivas, con las estrategias para generar esas ventajas competitivas, productividad y desde luego en ello tiene mucho que ver la gestión de los recursos humanos.

En cualquier tratado, en cualquier documentación sobre competencias podemos encontrar las 4 dimensiones, los 4 elementos básicos de un sistema de competencias que son:

- La identificación de las competencias.

- La normalización de las competencias para que sean inteligibles para todos.

- La formación basada en competencias.

- La certificación de competencias.

Podrán ver precisamente, en la nueva Ley de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, resaltados estos 4 ejes: La identificación de las competencias y veremos cómo hemos de trabajar para identificarlas y normalizarlas en un sistema de cualificaciones profesionales que nos permitan desde luego atender las necesidades de cualificación del sistema productivo y además en un mercado de trabajo único, que nos permita diseñar las mejores ofertas de formación, ofertas institucionales, pero también ofertas de toda naturaleza, flexibles y adaptadas a las circunstancias, a las necesidades de los trabajadores y por supuesto la certificación de las competencias, después de una evaluación rigurosa, hay que definir los procesos que evidencian esa competencia, por una evaluación rigurosa de las competencias, certificarle a los trabajadores las mismas para que puedan progresar en su vida profesional, desde luego con las competencias que han ido adquiriendo en procesos no formales de formación o fruto de su experiencia laboral de muchos años y que no han podido pasar por sistemas de formación enrreglados al caso.

En definitiva, un sistema de formación basada en competencias es un sistema de ventajas para todos, de ventajas para la empresa y de ventajas para el trabajador. Para el trabajador porque una persona que se ha formado en un sistema de competencias o que tiene reconocidas sus competencias profesionales, tiene mucha más fácil su inserción o reinserción laboral y por lo tanto estamos hablando de empleo y para la Empresa porque justamente ese sistema de competencias laborales es el que se ha generado la propia empresa para mantenerse en un mercado global, en un sistema productivo muy competitivo.

En realidad, es la evolución económica y la transformación de los medios y sistemas de producción y de organización de trabajo la que con sus cambios tan acelerados nos está haciendo unas demandas muy fuertes, de cualificación de las personas, que además tiene la característica imprescindible de que son las personas las que con su formación deben estar siempre con posibilidades de adaptarse a las realidades del mercado laboral y si las personas tiene que cualificarse permanentemente y adaptarse a las necesidades del mercado laboral, los sistemas de educación y formación tienen que dar respuesta a esas necesidades, también, cambiando, adaptándose.

No podemos tener unos sistemas de educación y formación invariables en el tiempo, porque desde luego, los objetivos que han de perseguir esos sistemas de educación y formación van variando también de acuerdo con las necesidades de los sistemas de producción.

Es conocido por todos, que en Europa ya son varios los países que tiene carencias de personal cualificado en varios sectores de producción y en varias profesiones y esas carencias amenazan de una manera muy seria, la capacidad para obtener los mejores resultados tanto en materia de crecimiento como en materia de creación de empleo, por lo tanto, tenemos aquí, los estado una obligación imperiosa de reacción.

El referente que se está utilizando en este momento para aunar esfuerzos y para coordinar nuestras actividades se ha generado en Lisboa, en el año 2000, se ha fijado para Europa un objetivo, de ser la economía más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer y crear los mejores empleos, etc., para conseguir ese objetivo lo que se ha establecido en Lisboa es una obligación imperiosa para los sistemas de educación y formación, que tienen que cambiar, adaptarse y dar respuesta a esas necesidades de esta sociedad actual que es la sociedad del conocimiento, y se establecen una serie de dinámicas que conforman la llamada estrategia de Lisboa.

Para colmar los déficits de esa sociedad de conocimiento, desde luego es necesario avanzar no solamente en formación, sino avanzar en muchos otros ámbitos, como el campo de la investigación, el campo del desarrollo tecnológico y estamos por lo tanto, siempre hablando de cualificación de las personas y por lo tanto es necesario que la Universidad juegue aquí un papel importante, en esos campos, en la investigación, en el desarrollo tecnológico pero también en el de la formación.

Se nos pide en el marco de esa estrategia de Lisboa, tanto en las conclusiones de la cumbre de Lisboa como en la posterior de Feira, de junio del mismo año, que se adapten una serie de medidas en los sistemas de educación y formación Europeos, que se establezcan unos objetivos para los sistemas de educación y formación en Europa y que se diseñen políticas conducentes a mejorar los sistemas de educación y formación, que se promueva el aprendizaje permanente como uno de los ejes básicos de la estrategia de cualificación de las personas y por supuesto que se redoblen los esfuerzos para favorecer la movilidad de las personas y precisamente esas necesidades de cualificación que surgen en algunos sectores, en algunas profesiones, en algún país, puedan ser cubiertas por personas que están en desempleo en otro país.

Por lo tanto, la Universidad y la Formación Profesional tienen una responsabilidad importante, que es la de orientar con respeto a la formación que nuestros ciudadanos necesitan para que puedan insertarse mejor en el sistema productivo, incorporarse mejor al sistema laboral y desde luego con la formación apropiada.

La Universidad y la Formación Profesional tienen ese deber de propiciar una eficaz formación para el empleo, porque eso hará que nuestro sistema productivo sea capaz de generar riqueza y desarrollo y eso permitirá conformar una sociedad más dinámica y al mismo tiempo un sistema de vida más satisfactorio para todos y por este motivo es muy necesario diseñar políticas de formación en torno a la coyuntura del mercado como principal orientador y regulador de las mismas.

Pero quisiera al mismo tiempo significar, y sino no se justificaría muchas de las razonas que estamos haciendo, que no debemos olvidar que este no es el único referendo de los sistemas de educación y formación. La formación integral de las personas, la elevación del nivel cultural de los ciudadanos, es sin duda el objetivo básico de los sistemas de educación y formación.

Evidentemente, la elevación del nivel cultural de los ciudadanos conducirá también a que tengamos personas más cualificadas, más formadas, y éste objetivo con ayuda, sin duda, en la formación universitaria, ambas como etapas terminales con objetivos complementarios y muy confluyentes.

De lo que he dicho, se desprende fácilmente la obligación de propiciar una adaptación constante de las cualificaciones. Lo que de cara a los ciudadanos se traduce en una formación continua, de un aprendizaje permanente.

Por eso la formación, en la dimensión que actualmente está adoptando, debe concebirse a lo largo de toda la vida, forma parte de los planteamientos más activos para el aumento del empleo, el desarrollo de la economía y sobretodo, la realización de las personas.

Y respecto a este punto, desearía reiterar un aspecto, siendo un elemento básico la preparación para el empleo, los objetivos de nuestros sistemas de educación y formación en los distintos niveles, también en el universitario, deben ir más allá de preparar sólo para el mundo del trabajo.

Corresponde a la Universidad y la Formación Profesional preparar a los individuos según sus inclinaciones, sus necesidades y también como es lógico, según su capacidad y estimulo para enfrentarse al mundo del trabajo y con los cambios verdaderamente acelerados que se están produciendo a escala mundial y en todos los contextos.

Ante estos cambios, tanto la Universidad como la Formación Profesional, habrán de conjugar su papel formativo con esa nueva misión de preparar los alumnos para ser eficientes en un entorno cada vez más complejo, competitivo, impredecible, basado en estructuras difíciles y extremadamente cambiante en lo que a innovación y adaptabilidad se refiere y que por lo tanto son esenciales esos cambios para producir resultados positivos.

La Formación Profesional desde luego, debe proporcionar cualificaciones, las que requiere el contexto socioeconómico y así mejorar la competitividad de las empresas, pero le corresponde a la Universidad también preparar profesionales que cada vez favorezcan esa competitividad de las empresas a través de los campos del diseño, de la orientación, de la gestión, de la buena dirección, de la buena administración, etc.

La educación y la formación no se pueden circunscribir a un periodo natural de la vida de las personas como es la infancia, la adolescencia o la juventud, sino que se ha de contemplar durante el ciclo vital activo de cada ciudadano dentro de ese proceso que venimos denominando "aprendizaje permanente" y que se está convirtiendo en el principio orientador de las políticas de educación y formación de todos los países avanzados y especialmente en nuestro espacio de referencia que es el espacio Europeo.

Cierto que son esas primeras etapas de la vida que se corresponden con la formación inicial, las más importantes, porque en ellas es donde se decide en gran medida el futuro de cada uno de los individuos, es en los conocimientos y en las destrezas adquiridas en estas primeras etapas también, donde han de sustentarse todos los aprendizajes posteriores y que permitirán que las personas adquieran el nivel de educación técnico y general que hará posible su adaptabilidad y la posibilidad de reprogramar su futuro.

Así mismo, en estos momentos cuando se ha de adquirir el dominio de la tecnología y cuando se hace aconsejable el aprendizaje, más que aconsejable, imprescindible el aprendizaje de varias lenguas de la Unión Europea, pero es sobretodo, cuando se ha de adquirir el estímulo para seguir aprendiendo y formándose durante toda la vida, porque la sociedad y el mercado para alcanzar un mayor desarrollo y ser capaz de ser más competitivos en lo que respecta a la producción de bienes y servicios, a la organización de los procesos o la distinción de los productos, exigen una mayor preparación, mejores cualificaciones y más amplias competencias así como una actualización constante del saber hacer.

Esto sólo se consigue a través de una educación y formación permanentes, y este es el gran desafío en este momento de todos los sistemas de educación no universitarios y de la enseñanza universitaria, y es conseguir que el alumno obtenga las cualificaciones que valoran las empresas, las administraciones y la sociedad, para contribuir a ese progreso económico y social por un lado, y la satisfacción y realización personal, por otro.

Por tanto, los sistemas de educación y formación han de enseñar al alumno a aprender de forma permanente y además adoptar actitudes positivas no sólo ante el aprendizaje, sino también ante la vida misma, propiciando una disposición a cooperar, a trabajar en equipo y por supuesto al ejercicio de todo los valores propios de una sociedad del conocimiento.

Por tanto, este reto que tenemos por delante, hemos de abordarlo con mucha decisión, es un reto que lleva a cualificar y a formar a las personas y por otro a conseguir que estas desarrollen la capacidad autónoma de aprender, innovar, generar ideas y asumir valores éticos.

Eso es de alguna manera, los ejes que se ha seguido por los cambios normativos que desde la Administración General del Estado se han promovido, y en concreto están presentes en la elaboración y han de estarlo en el desarrollo de la Ley de cualificaciones y de la formación profesional.

Me he referido casi de manera permanente de la educación y formación para el empleo, porque el empleo es sin duda el centro de referencia de la sociedad y lo que determina en gran parte la vida de las personas. De este modo es fundamental que exista una relación directa entre el proceso educativo y de formación y los cambios en sus procesos de trabajo y en las características del trabajador.

El trabajo cualificado aparece como la fuente de creación con valor más directo y por eso el recurso principal que buscan las empresas, es el trabajador cualificado con la flexibilidad y capacidad para cambiar en su vida activa; porque el trabajador tradicional, aquel trabajador de por vida en un puesto de trabajo, el que ha iniciado y ha terminado su vida laboral en el mismo sitio, desde luego no va a ser lo más común en el futuro, ya no lo está siendo. Estamos por lo tanto en una sociedad compleja, la llamada sociedad del conocimiento.

La estrategia de Lisboa nos circunscribe en esta sociedad del conocimiento, al desarrollo de políticas en el contexto Europeo, contexto en el que España por lo tanto tiene que sumarse a esas políticas y con decisiones propias porque la educación y la formación son situaciones que ha de resolverse en el ámbito estatal no son competencias de la Unión Europea, nos ha de llevar a cambios en nuestros sistemas de educación y formación.

Así en esta estrategia de Lisboa se han establecido varias líneas de acción que se fueron desarrollando a través de las diferentes presidencias, primero la francesa año 2000, luego la Sueca , luego la Belga,etc., y en el año 2002 la española, pero además que tenia la presidencia española un interés importante en este proceso de la estrategia de Lisboa porque se trataba de presentar una serie de productos que se habían encargado en el año 2000 en el Consejo de Lisboa, y que a su vez proyectaban en la estrategia de Lisboa una serie de acciones a desarrollar en el futuro y que se han de presentar como evaluación intermedia en el año 2004, para realizar una segunda evaluación ele año 2006 y concluir la estrategia en el año 2010.

Estrategia que tiene objetivos, creo, muy ambiciosos como conseguir el pleno empleo en el 2010, la llamada estrategia para la década.

En cuanto al ámbito de la educación y de la formación el primer problema que se nos planteaba a los Estados en relación con los sistemas de educación y de la formación, era llegar a un acuerdo sobre un programa de trabajo para mejorar los sistemas de educación de los diferentes países, porque los problemas son muy parecidos y de acuerdo con la organización de los sistemas educativos, las experiencias que se están desarrollando en los mismos son diversas pero conducen siempre a resultados muy positivos. Por tanto una transferencia de buenas prácticas en ese sentido era lo más aconsejable.

Durante el año 2001 se ha trabajado intensamente para llegar a acuerdos sobre un programa de trabajo de los futuros objetivos de los sistemas educativos, como se había pedido en Lisboa, y ese acuerdo se ha logrado en el primer semestre del año 2002 y se ha concretado un programa de trabajo para la década, con 3 objetivos básicos:

1. Mejorar la calidad de los sistemas de educación y formación.

2. Mejorar la apertura de los sistemas de educación y formación

3. Hacer que los sistemas de educación y formación sean accesibles para todos.

Detrás de cada uno de estos objetivos, hay varios subobjetivos, varias cuestiones clave que se han de trabajar en estos años venideros y se han de aplicar en los diferentes países de acuerdo con su propia normativa y sus propias políticas y desde luego se han de establecer criterios de referencia para los sistemas de educación y formación de Europa que nos obliguen a todos a mejorar la calidad y la eficacia de los sistemas de educación y formación, facilitar el acceso de todos a los sistemas de educación y formación y abrir los sistemas de educación y formación al mundo exterior.

Por ejemplo, en este último objetivo, se plantean 5 subobjetivos:

1. Reforzar los lazos con la vida laboral y la investigación y con la sociedad en general, con cuestiones claves como las siguientes:

- Promover una estrecha cooperación entre los sistemas de educación y formación y la sociedad.

- Establecer asociaciones entre escuelas, centros de formación, empresas y centros de investigación de todo tipo para su mutuo beneficio.

- Promover el papel de las partes interesadas pertinentes en el desarrollo de la formación incluida la formación inicial y el aprendizaje en el lugar de trabajo.

2. Desarrollo del espíritu empresarial, con cuestiones claves como:

- Mejorar el aprendizaje de los idiomas.

- Aumentar la movilidad y los intercambios

- Reforzar la cooperación Europea.

Este acuerdo que se ha logrado en el año 2002 con unanimidad de los 15 países y que los países que está previsto se incorporen a la Unión Europea en el año 2004, y que ha adoptado este programa de trabajo, va a significar un esfuerzo importante para todos los países, pero estamos hablando de cuestiones clave precisamente para mejorar la calidad de los sistemas de educación pero siempre con la finalidad de que esa formación sea muy útil a la persona a todo lo largo de su vida y por lo tanto la cuestión clave es cómo mantenerla en un puesto de trabajo, esto que nuestra economía sea cada vez más competitiva.

También, del marco de esta estrategia de Lisboa se ha aprobado una resolución sobre el aprendizaje permanente, se ha trabajado sobre el proceso de Bolognia, que como todos sabes, a muchos les resulta muy próximo, tendrá en Berlín en Septiembre de este año 2003, una evaluación de progreso, se ha puesto en marcha el proceso llamado de Brujas, para la Formación Profesional, que es análogo en cuanto a su planteamiento y objetivos, al proceso de Bolognia para la educación superior y ambos procesos, se han llevado a una declaración en Copenhague en noviembre del pasado año.

Desde luego que estas reuniones y esta documentación que se ha generado en el ámbito de la Unión Europea están sirviendo de referencia a todos los países para conseguir lo que veremos ahora en la Ley de la Formación Profesional, conseguir que las cualificaciones sean transparentes en el mercado europeo, conseguir que exista más movilidad y conseguir que las empresas, el sistema productivo, tengan respuesta con ese factor humano cualificado, al que hacia referencia inicialmente.

Ya centrándome en el tema de la nueva Formación Profesional, está siendo, sin duda, uno de los temas más recurrentes: el educativo, en el espacio común europeo, no hay una reunión de consejos de ministros en donde no se hable del programa del programa de trabajo un 20% y no se hable un 70% o más del tiempo de la Formación Profesional y de las necesidades de cualificación, porque se ha tomado la decisión, y era obligado que así fuese, que desde las autoridades de los países, en el ámbito de la educación, se tome el timón y que otros no hagan los deberes por las administraciones educativas, es decir, si en realidad estamos hablando de mejorar los sistemas de educación y formación para la que las personas puedan incorporarse más fácilmente a los puestos de trabajo, hemos de tomar el mando desde educación y no hemos de esperar a que vengan los ministros de economía, o los ministros de trabajo y empleo, a tomar decisiones por nosotros y a establecernos guías, calendarios y objetivos.

Ese es el gran reto de los responsables de educación en este momento y las cualificaciones profesionales y el aprendizaje permanente son conceptos, como digo, que están presentes en todos los consejos de ministros, porque entendemos que hemos de mejorar los sistemas de educación y formación pero tomando decisiones con programas de trabajo acordados en ese ámbito. Esos programas de trabajo sin lugar a dudas, tienen que ser referencia luego para nuestras políticas nacionales.

Concreto en el consejo de ministros de ayer, creo se ha tomado importantes decisiones que afectan no sólo a la educación universitaria sino también a formación, por ejemplo hemos analizado una comunicación sobre los nuevos mercados de trabajo, abiertos y accesibles a todos, con una reflexión importante sobre las inversiones que se están haciendo en educación, se está invirtiendo mucho en educación pero, la eficiencia de ese gasto se traduce en unos resultados de cualificación en el amplio el sentido de la palabra de cualificación para el empleo, en nuestros sistemas de educación y formación en comparación con otros sistemas de formación de otros países, eso es la gran incógnita y a juzgar por algunos indicadores en informes resiente pues no.

Otra de las comunicaciones, es el papel de las universidades Europeas en la Europa del conocimiento, se va a establecer un debate en los próximos meses sobre el papel que han de jugar las universidades en la Europa del conocimiento, porque evidentemente tiene un papel decisivo.

Por su puesto se ha hablado de los criterios de referencia Europeo, no todos los países tenemos la misma situación en este momento, pero tampoco todos partimos del mismo sitio, es decir, las situaciones históricas hay que tenerlas en cuanta y por lo tanto hay que mejorar los sistemas de educación y formación y hay que tener los puntos de partida, los progresos de los países y no establecernos criterios de referencia que en modo alguno nos midan de una manera más teórica que práctica los esfuerzos que se están haciendo y logros que se están alcanzando.

En materia de Formación Profesional en España, no debemos perder el tren de la competitividad y de la modernidad sino que tenemos que hacer un esfuerzo suplementario para superar los déficits del pasado, evidentemente, no hablamos de la Formación Profesional de primer y segundo grado, ni tampoco de las necesidades de cambio en ala formación ocupacional y la formación continua, que ya se está trabajando en esa materia; pero tenemos un pasado y debemos hacer esfuerzos importantes para tener una Formación Profesional conforme a las necesidades de esta sociedad del conocimiento.

Esperamos que con esta nueva Ley de cualificaciones de la Formación Profesional que fue aprobada en el pasado mes de Junio, podamos establecer esa relación directa entre formación y empleo, lo que va a impulsar una cooperación más estrecha de los sistemas formativos con el mundo laboral que se venía demandando, porque la relación entre el sistema productivo y el sistema formativo no ha sido muy amplia en estos últimos años, ni en el ámbito de la Formación Profesional ni en el ámbito de la Universidad.

Es ésta una Ley que se ha elaborado con la vocación de integrar todos los subsistamos de Formación Profesional y que además nos ha de servir como pilar sobre el que fundamentar la Formación a lo largo de la vida, esto a través de lo que se crea en la propia ley que es un sistema nacional de cualificaciones profesionales que debe dar respuesta a las necesidades de cualificación del sistema productivo y a las necesidades de las personas.

Hay que hacer hincapié en eso, se trata de una Ley integradora, no es una Ley común a un nuevo sistema de Formación Profesional, no se crea en concreto por esta Ley un nuevo sistema de Formación Profesional, se mantienen los ciclos formativos y esto va ha incidir de manera decisiva en los sistemas de formación para el empleo, porque mantenemos los ciclos formativos, dado que están dando buenos resultados y lo podemos ver por los niveles de inserción profesional, pero sin embargo es necesario integrar todos los subsistemas: la formación ocupacional dirigida a los parados, la formación continua dirigida a los activos ocupados, tiene los mismos objetivos que la formación profesional inicial, que es cualificar a las personas para integrarlas en un mundo de trabajo y además mantenerlas actualizadas, por lo tanto, si se tiene un mismo objetivo, el sustrato de formación tiene que se el mismo, evidentemente, las formulas de organización pueden ser muy diversas y la administración laboral, las empresas o cualquier agente de formación y las administraciones educativas tienen sus formulas de organización. Lo importante es hacer la formación con calidad, con confianza, con flexibilidad y de acuerdo con las necesidades y circunstancias de las personas.

Con esta nueva Ley se van a abrir unas nuevas perspectivas al panorama formativo profesional, será posible revalorizar los estudios, que de forma más temprana se dirigen a la incorporación del profesional al mercado de trabajo y se va a satisfacer las demandas de las empresas mediante la conexión de los estudios formación profesional inicial con la realidad laboral.

Se han dado pasos muy importantes en los últimos años: en 1996 se inician trabajos para diseñar un nuevo programa nacional de Formación Profesional y se llegan a acuerdos muy importantes: acuerdo sobre formación contínua, pero un acuerdo a marco sobre la nueva formación profesional, donde se contemplaba la participación, acuerdo parecía necesario porque estamos ya abocados en un estado de las autonomías donde las competencias de formación son de las administraciones autonómicas

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Desde luego se veía, el dispendio entre la formación ocupacional, la formación continua y la formación reglada, de recursos sin alcanzar unos niveles de formación conforme a la demanda de nuestra economía y era necesario tomar decisiones importantes.

Ese acuerdo nacional, ha desembocado en dos hechos:

- La renovación del órgano que tenemos en España para la cooperación, participación, consulta, etc., en marco de la Formación Profesional que es el Consejo General de la Formación Profesional en donde están la Administración del estado, las administraciones autonómicas y los agentes sociales; por tanto una renovación de ese consejo para que hubiese una participación de las administraciones autonómicas que no estaban en el consejo.

- Aprobación de un programa nacional de Formación Profesional, que recoge de manera acertada, todas estas líneas, directrices que se están desarrollando e impulsando desde el espacio Europeo.

La Ley de las cualificaciones y de la Formación Profesional eleva a categoría de norma ese acuerdo, un acuerdo obliga muy poco, sin embargo una Ley, como esta, establece un cause de participación a todas las administraciones y con ese principio básico de integración de todos los sistemas de formación en un sistema nacional de cualificaciones profesionales y se establece el pilar básico para la formación permanente, para el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Hay algunas novedades importantes que se han de introducir en la Formación Profesional del sistema educativo, que es mejorar las competencias lingüísticas, es decir, incorporar más formación en idiomas, tener en cuenta la formación para la prevención de los riesgos profesionales y laborales y aumentar, si es posible, la formación en centros de trabajo, de acuerdo con la naturaleza de las cualificaciones de cada una de las profesiones.

El empleo, es el elemento sin el cual es imposible conseguir una sociedad equilibrada y con capacidad de progreso y desarrollo y por eso, se ha de tener en cuenta, y así se establece en la Ley en un título, la orientación para el empleo. Este es uno de los objetivos prioritarios que se deben impulsar, porque si se quiere mejorar el empleo, se ha de hacer a través de la cualificación de las personas, y esto es un objetivo básico del Ministerio y debe serlo de todas las administraciones.

El objetivo de la Unión Europea, es alcanzar el pleno empleo en el año 2010, y esto desde luego es un reto que lleva a la mejora de las políticas de educación y formación, pero en conexión con otras políticas económicas y sociales, y para conseguirlo en ese espacio Europeo, se viene trabajando para mejorar esa imagen de la Formación Profesional, mejorar la transparencia en los sistemas de FP Europeos y mejorar el reconocimiento de las cualificaciones profesionales. Este es el otro pilar que tiene la Ley de las cualificaciones y de la Formación Profesional, es el de la evaluación y reconocimiento de las competencias profesionales que tienen las personas que las han adquirido bien a través de aprendizajes no formales o a través de la experiencia laboral.







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