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Comprendí
la importancia fundamental del intercambio
internacional de estudiantes cuando experimenté
por primera vez el ser estudiante extranjera
en un país tan cercano al nuestro
como Francia. Después, cuando me
fuí por segunda vez, lo que me empujó
fue el deseo del país extranjero
más que el del estudio. El deseo
de descubrir, de enfrentar mi persona ante
lo desconocido depasaba cualquier interés
de tipo intelectual. De eso ya hace casi
tres años y sigo todavía en
mi país de acogida, el Canadá
(Québec), contenta de experimentar
en mi cotidiano los encuentros y desencuentros
con este país. Aunque haya una parte
de estudiantes incitados a moverse únicamente
por el tema de los estudios (sobretodo por
estudios muy especializados y de investigación),
siento que en su mayor parte los estudiantes
que deciden marcharse a estudiar a otro
país con todo lo que eso significa
de adaptación a un nuevo sistema
educativo, aceptación de nuevas reglas,
dominio de la práctica intelectual
en lengua ajena (es siempre muy interesante
el proceso de apropiamento de la lengua
de acogida) lo hacen movidos por el deseo
de conocer e, inevitablemente, de conocerse.
A
partir de mi experiencia he podido constatar
algunas cosas que considero importantes :
- Independientemente
del tema académico : categoría
de los estudios, oportunidades para la
investigación, mobilidad, apoyo
económico, la vivencia más
importante de todo estudiante extranjero
es el enfrentamiento y el descubrimiento
de otra cultura.
- En
la experiencia en el extranjero el conocimiento
académico se ensancha ineluctablemente
hacia el conocimiento de uno mismo y de
la propia cultura. Es en el enfrentamiento
que uno se descubre, se reconoce y aprende
a relativizar los valores adquiridos.
Por
todas estas razones considero importantísimo
el apoyo institucional a los intercambios
estudiantiles. No solamente uno regresa
más rico en experiencias y en conocimientos
sino que la visión que uno tiene
del mundo se enriquece y gana en matices
dándose a menudo la ocasión
de conocer a personas de muchísimos
orígenes diferentes que relativizan
el reduccionismo estúpido de los
estereotipos. Las fronteras interiores se
ensanchan y uno se da cuenta de que hay
un conocimiento más allá del
académico que nos conecta con la
realidad y lo más hermoso de la vida,
el descubrimiento.
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