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Son
muchos los motivos que impulsaron a los
más de 180.000 jóvenes españoles
a estudiar en otro país durante el
año 2000. Ya bien sea por la formación
o el perfeccionamiento lingüístico,
los cursos de especialización, el
bachillerato, seguir investigando o aprovechar
el periodo vacacional para hacer turismo,
estudiantes de diferentes niveles educativos
deciden cada vez más ampliar su formación
en el extranjero.
La
mayoría de jóvenes que viajan
para estudiar son menores de edad y lo hacen
durante los meses de verano con el objetivo
de aprender inglés como segunda lengua
(en torno al 90%). De estos jóvenes
casi el 60% son de sexo femenino. Los principales
destinos que escogen los jóvenes
españoles son el Reino Unido e Irlanda,
sobre todo los que escogen esta modalidad
de estudio por primera vez, mientras que
Estados Unidos y Canadá son los preferidos
por quienes repiten la experiencia. Pero
la oferta formativa para estudiar en el
extranjero es extensa y abarca países
como Islandia, Malta, Suiza, Austria...
aunque actualmente parece que Australia,
Nueva Zelanda, Francia y Alemania están
siendo las más demandadas.
Según
ASEPROCE,
la Asociación Española de
Promotores de Cursos en el Extranjero, el
porcentaje de personas que han estudiado
en el extranjero respecto al total de la
población infantil y juvenil española
ha aumentado. Aunque el descenso de la natalidad
y el envejecimiento de la población,
junto con el aumento del dólar, ha
hecho que durante el año 2000 el
mercado de cursos de idiomas en el extranjero
disminuyera un 7% respecto al año
anterior.
Y
es que actualmente existen más de
200 empresas en nuestro país que
se dedican a este sector y que mueven alrededor
de los 75.000 millones de pesetas anuales.
Recientemente la Comisión de Educación
Cultura y Deporte del Ministerio aprobó
la iniciativa de establecer un contrato
tipo que garantice la calidad y las condiciones
de la prestación de servicios ante
el actual vacío de regulación
que existe en torno a este tipo de empresas.
Ir
a estudiar en el extranjero es una opción
formativa que debe prepararse con antelación,
así como tener en cuenta aspectos
como los siguientes:
-
Consultar las ofertas que existen en el
mercado antes de escoger y pedir asesoramiento
a profesionales: la formación en
el extranjero debe ser adecuada y específica
para cada persona según nivel de
estudios, edad, recursos, etc.
-
Conocer a fondo las condiciones en las que
se desarrolla la estancia y el programa:
condiciones del alojamiento, profesorado
cualificado, duración de las clases,
seguro, informaciones adicionales, etc.
-
Escoger el curso o estancia más adecuado
para el alumno en relacióncon sus
objetivos, su motivación e intereses.
Las
nuevas tendencias del mercado laboral demandan
cada vez más profesionales especializados
y con formación de idiomas o estudios
en el extranjero, lo que hace que muchos
padres y madres entiendan este tipo de formación
como un complemento fundamental para el
desarrollo profesional de sus hijos. Por
otro lado y en relación a los ya no tan
jóvenes, ya bien sea a nivel universitario
o postuniversitario, empiezan a sonar nombres
de universidades como Stanford, Chicago,
Oxford, Wharton, Cambridge, Harvard... sobre
todo para estudios como los MBA que han
adquirido en los últimos años
cierto prestigio social en el momento de
encontrar trabajo.
De
momento, a la espera del inicio del programa
Intercampus de apoyo para la movilidad de
estudiantes en Latinoamérica, la
Unión Europea fomenta el desplazamiento
de estudiantes universitarios y de educación
secundaria mediante las becas y ayudas otorgadas
por los programas Erasmus,
Sócrates,
Lingua,
Comenius
o Leonardo
da Vinci. Aunque un estudio
reciente del Parlamento Europeo denunció
la concesión de ayudas económicas
por no cubrir las expectativas deseadas
en el programa Erasmus. Parece ser que la
mitad de las plazas ofertadas quedan desiertas
y que la cantidad mensual aportada es insuficiente
para cubrir los gastos en muchos de los
países de la Unión. De esta
forma los jóvenes que solicitan este
tipo de becas pertenecen a grupos de cierto
nivel adquisitivo, incumpliendo así
los principales objetivos del programa.
Pero de todos modos, España es el
tercer país, por detrás de
Francia y Alemania, con más número
de estudiantes beneficiados por las becas
Erasmus: 14.381 durante el curso 1998-1999.
La
Comisión Europea ha designado el
2001 como el Año
Europeo de las Lenguas, en un área
geográfica donde el 44% de la población
habla una lengua distinta a la materna y
un 91% de alumnos aprende inglés
frente al 34% que aprende francés,
un 15% alemán y un 10% español.
Son muchas las organizaciones que preparan
a los estudiantes para exámenes como
el TOEFL
o el GMAT con los que les permiten acceder a a un
nivel superior de aprendizaje y preparar
su estancia de estudio en el extranjero
a nivel lingüístico.
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