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Interesa
analizar las causas que pueden explicar
la situación actual del profesorado,
pero, tanto como ello, aportar líneas
de actuación que posibiliten crear
un nuevo marco laboral. El objetivo es conseguir,
más allá de la ausencia de
enfermedad, que el trabajo docente sea una
fuente de bienestar físico, psíquico
y social, de manera que permita desarrollar
las capacidades humanas en libertad y en
equilibrio adaptativo con su medio.
Previamente,
hemos de hacer referencia, por una parte,
a cautelas en el análisis y, por
otra, a que todo discurso se encamina en
una dirección: el compromiso con
la realidad educativa.
- Precauciones
previas.
A
pesar de la existencia de numerosos estudios
sobre el estrés en el profesorado,
no se pueden llegar a conclusiones definitivas,
aunque sí deben servir para poner
en marcha un fenomenal proceso de transformación
de la práctica docente.
Efectivamente,
el informe "El Estado de la seguridad
y la salud ocupacional en la Unión
Europea", publicado por la Agencia Europea
de Seguridad y Salud en el Trabajo, afirma
que casi un tercio de la muestra de l@s
trabajadores/as utilizada en el estudio
sufre de estrés y que el ámbito
dónde son prioritarias medidas
urgentes preventivas es el psicosocial,
y en particular, el estrés.
Hay
otros factores de reserva, por ejemplo
en el Estado Español, sólo
un 19,2 % de l@s
trabajadores/as manifiestan que se ha
relizado un estudio específico
de riesgos en sus puestos de trabajo,
según la IV Encuesta Nacional de
Condiciones de Trabajo del Instituto Nacional
de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
En
otro orden de cosas, la investigación
sobre el estrés se encuentra matizada
por la necesidad de profundizar más
aún en la conceptualización
y la metodología de investigación.
De hecho muchos trabajos y actuaciones
preventivas han insistido en la diferente
respuesta de los individuos en el desarrollo
de los trastornos de salud asociados al
estrés laboral. Y aunque es la
combinación de dos elementos, estresores
de nuestro entorno y factores del propio
individuo -percepción del entorno,
control de reacciones frente a él-,
quien desencadena la respuesta de estrés
(Gómez L. y Carrascosa J. 2000),
parece claro que además de actuar
sobre las características personales,
se debe modificar decididamente el ambiente
de trabajo (Artazcoz L., en Arian lan
Osasuna, 2000), es decir, sobre el conjunto
de elementos que inciden en él.
Por
otra parte, hace falta profundizar el
fenómeno que nos ocupa, pues si
el
estrés
y las depresiones o desequilibrios emocionales
no siempre derivan en bajas médicas,
aunque ocupen el 2,6% de las bajas oficiales
y el 1,2% de las circunstanciales ("La
salud docente en la enseñanza Pública",
CC.OO. 2000), éstas son cifras,
como dice el estudio, que no se corresponden
con las que considera el colectivo docente
como dolencias más afines a la
profesión (84%).
Un
último factor que debe relativizar
los resultados: la situación especial
de colectivos de riesgo; si la situación
límite de los educadores sociales
no ha sido aún suficientemente
estudiada, son muy escasas las aportaciones
referidas a las diferencias y desigualdades
en la salud de mujeres y hombres, de hecho,
"frecuentemente el término desigualdades
sociales de salud se utiliza para designar
las injusticias derivadas de la jerarquía
de clases o de la privación de
material y en menor escala las desigualdades
de género" (Rohlfs I. y Artazcoz
L., en Arian lan Osasuna, 2000).
2.Exigencia
de compromiso, en la base de toda reflexión.
Como
dice el profesor José Manuel Esteve:
"Hay que decir bien alto a la sociedad y
a las administraciones que no se puede más,
que hay que modificar profundamente la formación
del profesorado y cambiar las condiciones
de trabajo de los docentes" (La Vanguardia,
17,02,2001).
Esta
aportación busca el compromiso, y
en él estamos tod@s
implicad@s. No podemos dejar por más
tiempo que las situación en los centros
docentes haga enfermar a un importante colectivo
docente y que se deteriore la calidad del
sistema educativo. Ello tiene unas notables
implicaciones sociales, políticas,
sindicales y personales. La sociedad debe
entender y asumir que la responsabilidad
es colectiva (Suau J, 2000). Las administraciones
deben dar prioridad a la educación:
han de realizarse las inversiones necesarias
-más allá de presupuestos
cero o de orientaciones neoliberales europeas
o mundiales- y ha de establecerse mecanismos
serios de comunicación con el conjunto
del profesorado y de los sindicatos ante
cualquier modificación normativa.
Los sindicatos han de ser intransigentes
con cualquier medida que implique intensificación
del trabajo y empeñarse -más
allá de algunos acuerdos, de plantillas,
etc-.- en mejorar las condiciones de trabajo
como el elemento fundamental de la negociación
colectiva. El profesorado debe continuar
y profundizar su implicación con
su salud y con la enseñanza.
3.-
Malestar docente, estrés y trabajador/a
quemado/a.
El
profesor José Manuel Esteve define
acertadamente los diferentes escalones del
malestar docente: desconcierto, inhibición,
huída, abandono, absentismos, agotamiento,
ansiedad, depreciación del yo y reacción
depresiva ("La cara oculta de la enseñanza").
Desde
el reconocimiento de nuestra obvia limitación
en los análisis, entendemos que existe,
pues, algo más que estrés,
ya que los procesos de ansiedad y depresión
en la enseñanza son muy superiores
al resto de las profesiones. Coincidimos
en que el síntoma del estrés
no es simplemente el signo de una enfermedad,
sino la expresión de un conflicto.
Constituye la manifestación de un
desequilibrio entre las demandas y exigencias
que recibe el docente y su capacidad y recursos
para responderlas adecuadamente, "constituye
un avisador que estimula el cambio e informa
de su necesidad". La clave esencial está
en la intervención sobre ese desequilibrio
de forma que la resolución del mismo
conlleve un desarrollo en el individuo y
no un estancamiento, nosotros añadimos
que la intervención debe ser a corto
y medio plazo, individual y colectivamente.
Entendemos que existe no un simple estrés,
sino un conflicto personal docente y, por
ello, el modelo explicativo más adecuado
sería el del profesor quemado (burnout),
dónde el inicio del proceso es la
baja realización personal en el trabajo/ausencia
de logro de metas personales, retroalimentándose
mútuamente con el agotamiento emocional
y la despersonalización (Gómez
L. y Carrascosa J. 2000).
Sería,
en definitiva, según Alonso-Fernández
, "un síndrome de agotamiento profesional,
que se estudia dentro de los trastornos
de adaptación, y en el que confluyen
factores de personalidad y factores ambientales".
Veamos sus causas.
4.-
Factores que motivan el malestar y el conflicto
personal docente.
El
hecho de que el malestar docente aumente
cada curso ha sido testimoniado por numerosas
investigaciones.
La
raíz del problema es complejo y,
desde luego, multifactorial, a saber:
A)
Los cambios en la estructura económica,
social, política y cultural del conjunto
de la sociedad marcan un tipo de demandas
educativas. En estos cambios influyen un
conjunto de elementos que, aunque alejados
inciden en las intenciones y retos educativos,
así como en el posterior desarrollo
legislativo. Citaremos algunos de ellos:
-
La influencia de un conjunto de fuerzas
económicas, en especial las
del capital internacional, en todos
los ámbitos sociales, políticos
y económicos. La mundialización
de intercambios se ha visto acelerada
de un modo fabuloso gracias a la revolución
informática y la comunicación,
que ha generado la explosión
de dos factores, verdaderas columnas
vertebrales de la sociedad moderna:
los mercados financieros y las redes
de información.
-
Estas formidables conmociones científicas
y tecnológicas de las últimas
décadas han incentivado en
varios ámbitos, las tesis ultraliberales
del "laisser faire, laisser passer".
-
Además, en el contexto Europeo,
la crisis de mediados de los 70 y
la estructural de ajuste de los sistemas
educativos a las nuevas necesidades
productivas han establecido el conocido
paradigma de "accuntability"
(Pedró, 1990), la reducción
monetaria en educación (estudio
prospectivo de la OCDE) y una nueva
redefinición del papel del
Estado con las dos alternativas de
descentralización y privatización.
Estrategias no sólo de gobiernos
conservadores y ultraliberales.
-El
desarrollo económico en el
Estado Español, aunque con
grandes bolsas de pobreza, le ha situado
en el "Estado del Bienestar", lo que
ha exigido un tipo de ciudadano acorde
con la estructura económica,
social y política.
-
Ideológicamente, predominio
del "pensamiento único"
(Ramonet I. 1996) a través
de los medios de comunicación
de masas, de los recursos multimedia
y de las autopistas de información.
-Refuerzo
del control social y de la "ingeniería
de la persuasión" a través
de la televisión (violencia
en niños/as y adolescentes
e imposición de criterios emocionales
como superiores a los argumentos racionales),
la publicidad, los sondeos y el márketing.
Ello en sintonía con las tendencias
de una cultura hedonista, intrusista
y subjetiva
-En
el ámbito político español
se destacan las tensiones por la conformación
del modelo de Estado y, en general,
la asunción de un tipo de prácticas
políticas con modelos de participación
de "libertad negativa".
B)
Los cambios de estructuras sociales, fundamentalmente,
en la familia, unido al pluralismo político
e ideológico han ocasionado un fenómeno
que, al mismo tiempo que traslada las responsabilidades
educativas de un buen número de ciudadanos/as
a la escuela, permite cuestionar la manera
de educar y los valores a transmitir. Y
ello desde una perspectiva no tanto de ciudadano/a
que participa, sino de consumidor de un
producto mercantil.
C)Los
cambios que ha incorporado la Reforma Educativa
(aumento de responsabilidades en las metas
a conseguir, nuevo modelo de docente y de
comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje,
nuevos curriculums educativos, redefinición
del papel del tutor/a, etc..) al producirse
sin la necesaria participación y
formación y en un proceso de falta
de financiación está ocasionando
notables problemas de diferente índole:
con el contenido del material de aprendizaje
-ahora modificado sin la menor contemplación-,
con la disciplina, con la falta de motivación
e interés de un reducido colectivo
de alumnos/as, con el proceso de enseñanza-aprendizaje…,
sin descartar problemas relacionados con
lo sentimientos del profesorado respecto
a su desarrollo personal, con la organización
de los centros o con los padres y madres
de alumnos,… (Blanca Serra, 1998).
El
proceso de implantación de la reforma
ha ocasionado también un proceso
de reestructuración laboral en el
que se ha mantenido la inseguridad y precariedad
laboral de quienes la tenían, y está
generando situaciones de supresión/recolocación
de quienes tenían seguridad en su
puesto de trabajo.
Estas
apreciaciones no empañan, en absoluto,
el reconocimiento y valoración de
aspectos como la extensión de la
enseñanza obligatoria básica
hasta los 16 años para todas las
personas del Estado, conquista democrática
de primera magnitud porque supone una transformación
radical de la actual concepción de
acceso a la educación, o, por ejemplo,
el perfil del ciudadano/-a a formar, integrado
en la formulación de la trilogía
de contenidos-procedimientos-actividades,
o las finalidades de las etapas educativas
("contribuir a formar personas capaces
de desenvolverse con progresiva autonomía
tanto en el ámbito público
como en el privado"; contribuir al
pleno desarrollo de la personalidad del
alumno" para, "desde un equilibrio
personal y afectivo, fomentar la integración
social de una manera crítica y práctica".
D)
La falta de reconocimiento social y económico
a la tarea docente por parte de responsables
políticos cuando implicaba romper
marcos precitados anteriormente. Ello ha
favorecido la no motivación y compromiso
de algún sector del profesorado,
que hay que distinguir perfectamente del
sector minoritario docente quien ya había
apostado por la pasividad y la no implicación
desde antiguo.
5.-
Medidas para un nuevo horizonte en la salud
laboral del profesorado.
La
Confederación de STEs está
convencida que hacer visibles los problemas
de salud laboral es el camino para convertir
los problemas individuales en colectivos,
los problemas colectivos en reivindicaciones
y éstas en soluciones. Reivindicamos
el derecho a trabajar sin riesgos, pues
nuestra condición de trabajadores/as
nos obliga a vender nuestra fuerza de trabajo,
no nuestra salud.
Desde
este punto de vista entendemos que:
- Ha
de limitarse el papel de la escuela (Cardús
S. 2000), concretar mejor sus responsabilidades,
coordinarse y repartir las responsabilidades
con las administraciones educativas de
las comunidades, con los ayuntamientos
y con el resto de instituciones de ayuda
y bienestar social, así como con
las familias. Con ello se evitaran frustraciones.
En todo caso, racionalizar y planificar
las demandas a los docentes, sobretodo
las contradictorias o las incompatibles
con los medios disponibles.
- Ha
de realizarse un esfuerzo por dignificar
la docencia como profesión: reconocimiento
de las dificultades de la tarea docente
(Grasso, L. 2001), el control de las críticas
radicales e interesadas dirigidas a la
escuela pública, presentar a la
opinión pública como simplista
la opinión que el profesorado es
responsable principal del fracaso escolar
y apoyo definitivo a los/as docentes,
con medidas que les permitan devolverles
la confianza en sí mismos a muchos
de ellos.
c)
Desarrollar una campaña de Acción
Sindical, en colaboración con toda
institución, organización
sindicales, estudioso, etc.. que lo desee,
en orden a modificar el marco actual y
las condiciones laborales de los/as docentes
(también del resto de trabajadores
y trabajadoras de administración
y servicios). Ello implica un compromiso
a diferentes niveles:
c.1)
Estar atentos a cualquier vulneración
de derechos sindicales relacionados con
la salud laboral por parte de las distintas
administraciones y denunciarlos.
c.2)
Incorporar la salud laboral como un elemento
fundamental de la acción sindical.
Desarrollar , en donde no estén,
los mecanismos que permitan poner en marcha
los órganos de participación
sindical de salud laboral: -elección
de los delegados y delegadas y exigencia
del cumplimiento legal de formación
por parte de la empresa/
Administración;
-constitución de los Comités
de salud laboral por ámbitos funcionales
y geográficos (provincial y de
Comunidad Autónoma); -exigencia
de constitución de los Servicios
de Prevención, previa elección
de criterios.; -elaboración de
líneas de funcionamiento conjuntas
con otras organizaciones por Comunidad
Autónoma.
c.3)
Iniciar un proceso de información
y sensibilización en los centros
de trabajo, poniendo en marcha la campaña:
"Mejorar la Salud Laboral",
(análisis de cómo enferman
los trabajadores y trabajadoras y la relación
con el tratamiento de las enfermedades
profesionales). Dar el máximo apoyo
al reconocimiento del nexo de unión
enfermedad/trabajo, a través del
único camino actual: exigir un
diagnóstico como accidente laboral
frente al tratamiento formal de enfermedad
común. Trabajar para, en su caso,
presentar nuestra iniciativa de modificación
la Ley de la Seguridad Social para conseguir
el reconocimiento de las enfermedades
profesionales en nuestro sector, desde
la perspectiva de la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales.
- Forzar
en toda negociación medidas que
permitan frenar la intensificación
en el trabajo y avanzar, entre otras,
en la mejora de las siguientes condiciones
laborales: disminución de ràtios
(nº alumnos/profesor/a por aula y global),
introducción de horas de formación
en centro, disminución de horario
lectivo, elimación de mecanismos
de burocratización, introducción
de la unidad de apoyo familiar, corresponsabilización
de servicios sociales de los ayuntamientos,
aumento de horas de atención a
la diversidad, estudios de la incorporación
en todos los centros de programas de garantía
social y/o aulas taller y horas para el/la
coordinador de Salud Laboral en el Centro.
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