21 de marzo de 2001, número 13 Suplemento del boletín de educaweb
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  • OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

    El trabajo docente debe ser una fuente de bienestar físico, psíquico y social
    José Luis González Meseguer, Coordinador de Salud Laboral de la Confederación de STEs

    Interesa analizar las causas que pueden explicar la situación actual del profesorado, pero, tanto como ello, aportar líneas de actuación que posibiliten crear un nuevo marco laboral. El objetivo es conseguir, más allá de la ausencia de enfermedad, que el trabajo docente sea una fuente de bienestar físico, psíquico y social, de manera que permita desarrollar las capacidades humanas en libertad y en equilibrio adaptativo con su medio.

    Previamente, hemos de hacer referencia, por una parte, a cautelas en el análisis y, por otra, a que todo discurso se encamina en una dirección: el compromiso con la realidad educativa.

    1. Precauciones previas.
    2. A pesar de la existencia de numerosos estudios sobre el estrés en el profesorado, no se pueden llegar a conclusiones definitivas, aunque sí deben servir para poner en marcha un fenomenal proceso de transformación de la práctica docente.

      Efectivamente, el informe "El Estado de la seguridad y la salud ocupacional en la Unión Europea", publicado por la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo, afirma que casi un tercio de la muestra de l@s trabajadores/as utilizada en el estudio sufre de estrés y que el ámbito dónde son prioritarias medidas urgentes preventivas es el psicosocial, y en particular, el estrés.

      Hay otros factores de reserva, por ejemplo en el Estado Español, sólo un 19,2 % de l@s trabajadores/as manifiestan que se ha relizado un estudio específico de riesgos en sus puestos de trabajo, según la IV Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

      En otro orden de cosas, la investigación sobre el estrés se encuentra matizada por la necesidad de profundizar más aún en la conceptualización y la metodología de investigación. De hecho muchos trabajos y actuaciones preventivas han insistido en la diferente respuesta de los individuos en el desarrollo de los trastornos de salud asociados al estrés laboral. Y aunque es la combinación de dos elementos, estresores de nuestro entorno y factores del propio individuo -percepción del entorno, control de reacciones frente a él-, quien desencadena la respuesta de estrés (Gómez L. y Carrascosa J. 2000), parece claro que además de actuar sobre las características personales, se debe modificar decididamente el ambiente de trabajo (Artazcoz L., en Arian lan Osasuna, 2000), es decir, sobre el conjunto de elementos que inciden en él.

      Por otra parte, hace falta profundizar el fenómeno que nos ocupa, pues si el

      estrés y las depresiones o desequilibrios emocionales no siempre derivan en bajas médicas, aunque ocupen el 2,6% de las bajas oficiales y el 1,2% de las circunstanciales ("La salud docente en la enseñanza Pública", CC.OO. 2000), éstas son cifras, como dice el estudio, que no se corresponden con las que considera el colectivo docente como dolencias más afines a la profesión (84%).

      Un último factor que debe relativizar los resultados: la situación especial de colectivos de riesgo; si la situación límite de los educadores sociales no ha sido aún suficientemente estudiada, son muy escasas las aportaciones referidas a las diferencias y desigualdades en la salud de mujeres y hombres, de hecho, "frecuentemente el término desigualdades sociales de salud se utiliza para designar las injusticias derivadas de la jerarquía de clases o de la privación de material y en menor escala las desigualdades de género" (Rohlfs I. y Artazcoz L., en Arian lan Osasuna, 2000).

    2.Exigencia de compromiso, en la base de toda reflexión.

    Como dice el profesor José Manuel Esteve: "Hay que decir bien alto a la sociedad y a las administraciones que no se puede más, que hay que modificar profundamente la formación del profesorado y cambiar las condiciones de trabajo de los docentes" (La Vanguardia, 17,02,2001).

    Esta aportación busca el compromiso, y en él estamos tod@s implicad@s. No podemos dejar por más tiempo que las situación en los centros docentes haga enfermar a un importante colectivo docente y que se deteriore la calidad del sistema educativo. Ello tiene unas notables implicaciones sociales, políticas, sindicales y personales. La sociedad debe entender y asumir que la responsabilidad es colectiva (Suau J, 2000). Las administraciones deben dar prioridad a la educación: han de realizarse las inversiones necesarias -más allá de presupuestos cero o de orientaciones neoliberales europeas o mundiales- y ha de establecerse mecanismos serios de comunicación con el conjunto del profesorado y de los sindicatos ante cualquier modificación normativa. Los sindicatos han de ser intransigentes con cualquier medida que implique intensificación del trabajo y empeñarse -más allá de algunos acuerdos, de plantillas, etc-.- en mejorar las condiciones de trabajo como el elemento fundamental de la negociación colectiva. El profesorado debe continuar y profundizar su implicación con su salud y con la enseñanza.

    3.- Malestar docente, estrés y trabajador/a quemado/a.

    El profesor José Manuel Esteve define acertadamente los diferentes escalones del malestar docente: desconcierto, inhibición, huída, abandono, absentismos, agotamiento, ansiedad, depreciación del yo y reacción depresiva ("La cara oculta de la enseñanza").

    Desde el reconocimiento de nuestra obvia limitación en los análisis, entendemos que existe, pues, algo más que estrés, ya que los procesos de ansiedad y depresión en la enseñanza son muy superiores al resto de las profesiones. Coincidimos en que el síntoma del estrés no es simplemente el signo de una enfermedad, sino la expresión de un conflicto. Constituye la manifestación de un desequilibrio entre las demandas y exigencias que recibe el docente y su capacidad y recursos para responderlas adecuadamente, "constituye un avisador que estimula el cambio e informa de su necesidad". La clave esencial está en la intervención sobre ese desequilibrio de forma que la resolución del mismo conlleve un desarrollo en el individuo y no un estancamiento, nosotros añadimos que la intervención debe ser a corto y medio plazo, individual y colectivamente. Entendemos que existe no un simple estrés, sino un conflicto personal docente y, por ello, el modelo explicativo más adecuado sería el del profesor quemado (burnout), dónde el inicio del proceso es la baja realización personal en el trabajo/ausencia de logro de metas personales, retroalimentándose mútuamente con el agotamiento emocional y la despersonalización (Gómez L. y Carrascosa J. 2000).

    Sería, en definitiva, según Alonso-Fernández , "un síndrome de agotamiento profesional, que se estudia dentro de los trastornos de adaptación, y en el que confluyen factores de personalidad y factores ambientales". Veamos sus causas.

     

    4.- Factores que motivan el malestar y el conflicto personal docente.

    El hecho de que el malestar docente aumente cada curso ha sido testimoniado por numerosas investigaciones.

    La raíz del problema es complejo y, desde luego, multifactorial, a saber:

    A) Los cambios en la estructura económica, social, política y cultural del conjunto de la sociedad marcan un tipo de demandas educativas. En estos cambios influyen un conjunto de elementos que, aunque alejados inciden en las intenciones y retos educativos, así como en el posterior desarrollo legislativo. Citaremos algunos de ellos:

    - La influencia de un conjunto de fuerzas económicas, en especial las del capital internacional, en todos los ámbitos sociales, políticos y económicos. La mundialización de intercambios se ha visto acelerada de un modo fabuloso gracias a la revolución informática y la comunicación, que ha generado la explosión de dos factores, verdaderas columnas vertebrales de la sociedad moderna: los mercados financieros y las redes de información.

    - Estas formidables conmociones científicas y tecnológicas de las últimas décadas han incentivado en varios ámbitos, las tesis ultraliberales del "laisser faire, laisser passer".

    - Además, en el contexto Europeo, la crisis de mediados de los 70 y la estructural de ajuste de los sistemas educativos a las nuevas necesidades productivas han establecido el conocido paradigma de "accuntability" (Pedró, 1990), la reducción monetaria en educación (estudio prospectivo de la OCDE) y una nueva redefinición del papel del Estado con las dos alternativas de descentralización y privatización. Estrategias no sólo de gobiernos conservadores y ultraliberales.

    -El desarrollo económico en el Estado Español, aunque con grandes bolsas de pobreza, le ha situado en el "Estado del Bienestar", lo que ha exigido un tipo de ciudadano acorde con la estructura económica, social y política.

    - Ideológicamente, predominio del "pensamiento único" (Ramonet I. 1996) a través de los medios de comunicación de masas, de los recursos multimedia y de las autopistas de información.

    -Refuerzo del control social y de la "ingeniería de la persuasión" a través de la televisión (violencia en niños/as y adolescentes e imposición de criterios emocionales como superiores a los argumentos racionales), la publicidad, los sondeos y el márketing. Ello en sintonía con las tendencias de una cultura hedonista, intrusista y subjetiva

    -En el ámbito político español se destacan las tensiones por la conformación del modelo de Estado y, en general, la asunción de un tipo de prácticas políticas con modelos de participación de "libertad negativa".

    B) Los cambios de estructuras sociales, fundamentalmente, en la familia, unido al pluralismo político e ideológico han ocasionado un fenómeno que, al mismo tiempo que traslada las responsabilidades educativas de un buen número de ciudadanos/as a la escuela, permite cuestionar la manera de educar y los valores a transmitir. Y ello desde una perspectiva no tanto de ciudadano/a que participa, sino de consumidor de un producto mercantil.

    C)Los cambios que ha incorporado la Reforma Educativa (aumento de responsabilidades en las metas a conseguir, nuevo modelo de docente y de comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje, nuevos curriculums educativos, redefinición del papel del tutor/a, etc..) al producirse sin la necesaria participación y formación y en un proceso de falta de financiación está ocasionando notables problemas de diferente índole: con el contenido del material de aprendizaje -ahora modificado sin la menor contemplación-, con la disciplina, con la falta de motivación e interés de un reducido colectivo de alumnos/as, con el proceso de enseñanza-aprendizaje…, sin descartar problemas relacionados con lo sentimientos del profesorado respecto a su desarrollo personal, con la organización de los centros o con los padres y madres de alumnos,… (Blanca Serra, 1998).

    El proceso de implantación de la reforma ha ocasionado también un proceso de reestructuración laboral en el que se ha mantenido la inseguridad y precariedad laboral de quienes la tenían, y está generando situaciones de supresión/recolocación de quienes tenían seguridad en su puesto de trabajo.

    Estas apreciaciones no empañan, en absoluto, el reconocimiento y valoración de aspectos como la extensión de la enseñanza obligatoria básica hasta los 16 años para todas las personas del Estado, conquista democrática de primera magnitud porque supone una transformación radical de la actual concepción de acceso a la educación, o, por ejemplo, el perfil del ciudadano/-a a formar, integrado en la formulación de la trilogía de contenidos-procedimientos-actividades, o las finalidades de las etapas educativas ("contribuir a formar personas capaces de desenvolverse con progresiva autonomía tanto en el ámbito público como en el privado"; contribuir al pleno desarrollo de la personalidad del alumno" para, "desde un equilibrio personal y afectivo, fomentar la integración social de una manera crítica y práctica".

    D) La falta de reconocimiento social y económico a la tarea docente por parte de responsables políticos cuando implicaba romper marcos precitados anteriormente. Ello ha favorecido la no motivación y compromiso de algún sector del profesorado, que hay que distinguir perfectamente del sector minoritario docente quien ya había apostado por la pasividad y la no implicación desde antiguo.

     

    5.- Medidas para un nuevo horizonte en la salud laboral del profesorado.

    La Confederación de STEs está convencida que hacer visibles los problemas de salud laboral es el camino para convertir los problemas individuales en colectivos, los problemas colectivos en reivindicaciones y éstas en soluciones. Reivindicamos el derecho a trabajar sin riesgos, pues nuestra condición de trabajadores/as nos obliga a vender nuestra fuerza de trabajo, no nuestra salud.

    Desde este punto de vista entendemos que:

    1. Ha de limitarse el papel de la escuela (Cardús S. 2000), concretar mejor sus responsabilidades, coordinarse y repartir las responsabilidades con las administraciones educativas de las comunidades, con los ayuntamientos y con el resto de instituciones de ayuda y bienestar social, así como con las familias. Con ello se evitaran frustraciones. En todo caso, racionalizar y planificar las demandas a los docentes, sobretodo las contradictorias o las incompatibles con los medios disponibles.
    2. Ha de realizarse un esfuerzo por dignificar la docencia como profesión: reconocimiento de las dificultades de la tarea docente (Grasso, L. 2001), el control de las críticas radicales e interesadas dirigidas a la escuela pública, presentar a la opinión pública como simplista la opinión que el profesorado es responsable principal del fracaso escolar y apoyo definitivo a los/as docentes, con medidas que les permitan devolverles la confianza en sí mismos a muchos de ellos.
    3. c) Desarrollar una campaña de Acción Sindical, en colaboración con toda institución, organización sindicales, estudioso, etc.. que lo desee, en orden a modificar el marco actual y las condiciones laborales de los/as docentes (también del resto de trabajadores y trabajadoras de administración y servicios). Ello implica un compromiso a diferentes niveles:

      c.1) Estar atentos a cualquier vulneración de derechos sindicales relacionados con la salud laboral por parte de las distintas administraciones y denunciarlos.

      c.2) Incorporar la salud laboral como un elemento fundamental de la acción sindical. Desarrollar , en donde no estén, los mecanismos que permitan poner en marcha los órganos de participación sindical de salud laboral: -elección de los delegados y delegadas y exigencia del cumplimiento legal de formación por parte de la empresa/

      Administración; -constitución de los Comités de salud laboral por ámbitos funcionales y geográficos (provincial y de Comunidad Autónoma); -exigencia de constitución de los Servicios de Prevención, previa elección de criterios.; -elaboración de líneas de funcionamiento conjuntas con otras organizaciones por Comunidad Autónoma.

      c.3) Iniciar un proceso de información y sensibilización en los centros de trabajo, poniendo en marcha la campaña: "Mejorar la Salud Laboral", (análisis de cómo enferman los trabajadores y trabajadoras y la relación con el tratamiento de las enfermedades profesionales). Dar el máximo apoyo al reconocimiento del nexo de unión enfermedad/trabajo, a través del único camino actual: exigir un diagnóstico como accidente laboral frente al tratamiento formal de enfermedad común. Trabajar para, en su caso, presentar nuestra iniciativa de modificación la Ley de la Seguridad Social para conseguir el reconocimiento de las enfermedades profesionales en nuestro sector, desde la perspectiva de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

    4. Forzar en toda negociación medidas que permitan frenar la intensificación en el trabajo y avanzar, entre otras, en la mejora de las siguientes condiciones laborales: disminución de ràtios (nº alumnos/profesor/a por aula y global), introducción de horas de formación en centro, disminución de horario lectivo, elimación de mecanismos de burocratización, introducción de la unidad de apoyo familiar, corresponsabilización de servicios sociales de los ayuntamientos, aumento de horas de atención a la diversidad, estudios de la incorporación en todos los centros de programas de garantía social y/o aulas taller y horas para el/la coordinador de Salud Laboral en el Centro.

     

     


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