|
Desde
CEAPA no compartimos el mensaje catastrofista,
a nuestro juicio, tendencioso e interesado
que desde algunos sectores, incluso desde
el propio ámbito del MEC, se viene
manifestando y promoviendo a través
de algunos medios de comunicación
sobre el controvertido tema de la "violencia
escolar".
Mucho
menos con atribuir el aumento de ésta
al actual sistema educativo, la LOGSE, según
sus detractores, por no inculcar la disciplina
y el orden en los alumnos.
Si
bien se producen algunos hechos puntuales
de violencia en los centros escolares, éste
no es el rasgo que los caracteriza ni es
cierto que en los centros educativos los
alumnos y los profesores estén sometidos
a conflictos constantes. Afortunadamente
estamos lejos de los niveles de conflictividad
que se producen en países de nuestro
entorno, aunque no por ello debamos relajarnos
y sí preocuparnos de la adopción
de medidas que prevengan situaciones de
riesgo en determinados casos.
Se
puede decir, en términos generales,
que la profesión docente está
sometida con frecuencia a una situación
de estrés que en ocasiones va más
allá, convirtiéndose en crónica,
y que muchos investigadores identifican
con el "síndrome de Burn-out"
o "síndrome del quemado".
Las bajas laborales parecen confirmarlo,
aunque no lo especifiquen con ese nombre.
Los
padres y madres estamos interesados en una
adecuada salud laboral del profesorado además
de por razones de solidaridad obvias, porque
la ansiedad, el agotamiento emocional, el
nerviosismo y la irritabilidad se traducen
en falta de concentración y absentismo
que tienen su repercusión sobre la
organización escolar, lo que afecta
fundamentalmente a los alumnos.
No
contamos con mayores conocimientos médicos
sobre esta enfermedad, no somos especialistas
en salud laboral, aunque sí estamos
informados de que los profesores afectados
pueden sentirse insatisfechos, la autoestima
se ve mermada y con sentimientos negativos
acerca de su competencia laboral. Para prevenir,
en lo posible, esta enfermedad, desde CEAPA
proponemos:
- La
incorporación de nuevos perfiles
profesionales a la escuela como trabajadores
sociales, mediadores, educadores de calle,
etc. Son figuras que deben ir incorporándose
a las plantillas de los centros para que
colaboren con el profesorado, a veces
desbordado ante el papel que la sociedad
le demanda. Los equipos de orientación
deben estar en todos los centros, también
en los de primaria. Además de otro
tipo de medidas relacionadas tanto con
su formación inicial como permanente,
que le sirvan para fortalecer sus propios
recursos personales para afrontar el estrés.
Somos conscientes de que la heterogeneidad
del alumnado, de los aprendizajes y de
los medios tecnológicos y de comunicación
hacen cada vez más compleja su
tarea docente.
- Los
tiempos escolares, el calendario y la
jornada escolar, deben tener en cuenta
las más elementales normas de salud
laboral, tanto para el profesorado como
para los alumnos. En este sentido la concentración
de los periodos escolares, de la misma
jornada y de las horas, para pasar el
menor tiempo posible en la escuela, están
contribuyendo a crear en la escuela un
clima absolutamente demencial, que afecta
a las relaciones personales, y poco propicio
para que la convivencia en los centros
se cuide convenientemente, siendo sin
duda éste uno de los factores que
contribuye a la calidad de la educación.
No
hay tiempo para las tutorías, ni
para que los profesores pongan en común
sus proyectos y práctica pedagógicas,
ni para impartir adecuadamente las programaciones,
ni para la participación democrática.
|