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La
mayoría de la gente sabe qué
es el estrés laboral. Por uno u otro
motivo, todos hemos vivido alguna vez la
situación de "estar quemado",
o "pensar que se le pide a uno más
de lo que puede hacer". El estrés,
en su denominación más común,
sería la confrontación de
fuerzas que desemboca en un desequilibrio
del cuerpo a nivel físico y mental.
Pero,
¿por qué sufrimos estrés laboral?
En
algunos casos es un círculo vicioso
que se alimenta con la teoría de
"puedo hacer aún más
para mejorar esto o lo otro y sólo
me llevará un rato más..."
hasta que llega un momento en el que la
dependencia del trabajo es brutal y puede
llegar a absorber a la persona a nivel mental
y físico.
Hay
gente que vive para trabajar hasta al punto
de dedicar tres cuartas partes de su tiempo
a su actividad profesional. Este tipo de
planteamiento no permite una vida social
fuera del trabajo. Generalmente ésta
es la causa más común del
estrés laboral, pero lo más
correcto sería hablar de los dos
tipos reales de estrés:
- El estrés
sin trabajo = Estrés no laboral
- El estrés
del trabajo = Estrés laboral
El
primero sería aquel derivado por
la falta de empleo o por la necesidad imperiosa
de lograr un cambio de trabajo para poder
así cubrir las necesidades básicas
de una persona, es decir, lograr subsistir.
Este tipo de estrés es, posiblemente,
el más duro ya que la percepción
de estrés no viene dada por un problema
interno de organización o de planificación
de tareas, sino por problemas externos que
inciden en el desarrollo de la persona en
el ámbito interno. "Sabes que
eres útil pero no se te deja que
lo seas" o "eres útil pero
no puedes vivir holgadamente aún
trabajando más y más cada
día".
La
resolución de este choque interno
de fuerzas no depende directamente del sujeto
y aunque parte de la resolución del
conflicto interno lo tenga la persona, el
"locus de control" o el foco del
problema es externo.
A
pesar de esto, siempre se podría
discutir sobre cómo orientar a cada
profesional hacia sus metas y cómo
ayudarle a salir de esa situación
de decaimiento, apatía, desgana o
falta de moral. Evidentemente, el tratatamiento
de este tipo de estrés es más
complicado que el derivado por el trabajo
diario.
El
otro tipo de estrés a distinguir
es el propiamente conocido como estrés
laboral. Éste afecta por norma general
a trabajadores con gran presión psicológica:
Directivos, Profesionales con un alto grado
de actividad mental o pertenecientes a sectores
innovadores (Matemáticos, Físicos,
Ingenieros, trabajadores de Telecomunicaciones,
Aeronáutica, Internet...)
En
muchos casos la causa inmediata del estrés
laboral radica en querer llegar a la perfección
o a la intención de acaparar más
allá de nuestras posibilidades reales.
Este tipo de actitudes puede llevarnos inevitablemente
a caer en ese "burnout" o "síndrome
de estar quemado" sin saber muy bien
porqué no rendimos hasta el punto
que creemos que podemos o porqué
se espera de nosotros algo que realmente
no podemos dar.
Evitar
llegar a esos extremos de estrés
exige una reflexión personal sobre
una serie de aspectos:
- Es imprescindible
fijar con claridad cuáles son nuestras
tareas laborales y su tiempo de ejecución.
- Es necesario
ser consciente que los procesos en el
trabajo no siempre son tan lineales como
creemos.
- Asumir
que siempre surgen tareas no planificadas,
que se "incorporan" a nuestro
plan de trabajo.
- Saber
delegar: Muchos líderes quieren
acaparar toda la información de
su departamento sin informar de ciertos
temas al conjunto de su equipo. Este tipo
de líderes desean acaparar todas
las responsabilidades ya que creen que
sólo ellos son los "únicos"
en poder realizar esas tareas.
- Debemos
ser conscientes de nuestras virtudes y
limitaciones. Hemos de conocer hasta dónde
podemos llegar y sobre todo qué
podemos llegar a hacer. Un buen líder
no es aquel que hace todo lo que se le
plantea, si no el que hace lo que sabe
bien y delega a su equipo aquello que
él no controla.
Tras
analizar a grandes rasgos el modelo comparativo
de las dos clases de estrés, es necesario
preguntarse:
Si
las dos clases de estrés son perjudiciales,
¿Porqué siempre incidimos en el estrés
laboral y dejamos a un lado a aquellos que
no tienen el privilegio de pensar en su
trabajo al no tenerlo?
Intentemos
valorar cómo mejorar ambos tipos
de estrés. Si lo hiciéramos,
estoy convencido que nuestro mundo laboral/no
laboral cambiaría radicalmente. Quizás
pueda interpretarse mi propuesta como una
utopía, pero soñar es fácil
y soñar bien pasa por no sufrir estrés.
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