21 de marzo de 2001, número 13 Suplemento del boletín de educaweb
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  • OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

    ¿Por qué sufrimos estrés laboral?
    Gorka Murcia, Director del Departamento de Recursos Humanos de InfoJobs.net

    La mayoría de la gente sabe qué es el estrés laboral. Por uno u otro motivo, todos hemos vivido alguna vez la situación de "estar quemado", o "pensar que se le pide a uno más de lo que puede hacer". El estrés, en su denominación más común, sería la confrontación de fuerzas que desemboca en un desequilibrio del cuerpo a nivel físico y mental.

    Pero, ¿por qué sufrimos estrés laboral?

    En algunos casos es un círculo vicioso que se alimenta con la teoría de "puedo hacer aún más para mejorar esto o lo otro y sólo me llevará un rato más..." hasta que llega un momento en el que la dependencia del trabajo es brutal y puede llegar a absorber a la persona a nivel mental y físico.

    Hay gente que vive para trabajar hasta al punto de dedicar tres cuartas partes de su tiempo a su actividad profesional. Este tipo de planteamiento no permite una vida social fuera del trabajo. Generalmente ésta es la causa más común del estrés laboral, pero lo más correcto sería hablar de los dos tipos reales de estrés:

    • El estrés sin trabajo = Estrés no laboral
    • El estrés del trabajo = Estrés laboral

    El primero sería aquel derivado por la falta de empleo o por la necesidad imperiosa de lograr un cambio de trabajo para poder así cubrir las necesidades básicas de una persona, es decir, lograr subsistir. Este tipo de estrés es, posiblemente, el más duro ya que la percepción de estrés no viene dada por un problema interno de organización o de planificación de tareas, sino por problemas externos que inciden en el desarrollo de la persona en el ámbito interno. "Sabes que eres útil pero no se te deja que lo seas" o "eres útil pero no puedes vivir holgadamente aún trabajando más y más cada día".

    La resolución de este choque interno de fuerzas no depende directamente del sujeto y aunque parte de la resolución del conflicto interno lo tenga la persona, el "locus de control" o el foco del problema es externo.

    A pesar de esto, siempre se podría discutir sobre cómo orientar a cada profesional hacia sus metas y cómo ayudarle a salir de esa situación de decaimiento, apatía, desgana o falta de moral. Evidentemente, el tratatamiento de este tipo de estrés es más complicado que el derivado por el trabajo diario.

    El otro tipo de estrés a distinguir es el propiamente conocido como estrés laboral. Éste afecta por norma general a trabajadores con gran presión psicológica: Directivos, Profesionales con un alto grado de actividad mental o pertenecientes a sectores innovadores (Matemáticos, Físicos, Ingenieros, trabajadores de Telecomunicaciones, Aeronáutica, Internet...)

    En muchos casos la causa inmediata del estrés laboral radica en querer llegar a la perfección o a la intención de acaparar más allá de nuestras posibilidades reales. Este tipo de actitudes puede llevarnos inevitablemente a caer en ese "burnout" o "síndrome de estar quemado" sin saber muy bien porqué no rendimos hasta el punto que creemos que podemos o porqué se espera de nosotros algo que realmente no podemos dar.

    Evitar llegar a esos extremos de estrés exige una reflexión personal sobre una serie de aspectos:

    • Es imprescindible fijar con claridad cuáles son nuestras tareas laborales y su tiempo de ejecución.
    • Es necesario ser consciente que los procesos en el trabajo no siempre son tan lineales como creemos.
    • Asumir que siempre surgen tareas no planificadas, que se "incorporan" a nuestro plan de trabajo.
    • Saber delegar: Muchos líderes quieren acaparar toda la información de su departamento sin informar de ciertos temas al conjunto de su equipo. Este tipo de líderes desean acaparar todas las responsabilidades ya que creen que sólo ellos son los "únicos" en poder realizar esas tareas.
    • Debemos ser conscientes de nuestras virtudes y limitaciones. Hemos de conocer hasta dónde podemos llegar y sobre todo qué podemos llegar a hacer. Un buen líder no es aquel que hace todo lo que se le plantea, si no el que hace lo que sabe bien y delega a su equipo aquello que él no controla.

    Tras analizar a grandes rasgos el modelo comparativo de las dos clases de estrés, es necesario preguntarse:

    Si las dos clases de estrés son perjudiciales, ¿Porqué siempre incidimos en el estrés laboral y dejamos a un lado a aquellos que no tienen el privilegio de pensar en su trabajo al no tenerlo?

    Intentemos valorar cómo mejorar ambos tipos de estrés. Si lo hiciéramos, estoy convencido que nuestro mundo laboral/no laboral cambiaría radicalmente. Quizás pueda interpretarse mi propuesta como una utopía, pero soñar es fácil y soñar bien pasa por no sufrir estrés.

     

     

     


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