|
Pero
sin dejar de insistir en la importancia de los
equipos informáticos y tecnológicos,
la clave del momento actual radica en los contenidos
y los servicios a los que docentes y, en especial,
estudiantes y familiares puedan acceder. Lo que
denominamos en nuestra jerga la "Infoestructura".
Como
dice Alfons Cornella "las tecnologías
son útiles pero no bastan. Son cada vez
más una condición necesaria para
la renovación educativa, pero no son una
condición suficiente"
La
traslación –que no transcripción-
de los contenidos formativos, de los créditos
en la red sería la primera inversión
que todos tendríamos que plantearnos. Administraciones
públicas, empresas editoriales y proveedoras
de contenidos, docentes, directivos de centro,
etc.
El
desarrollo de servicios de información,
de orientación académica, de asesoría
pedagógica, de debate, de intercambio de
opiniones y materiales, todo aquello que permite
crear una comunidad real a través de la
tecnología virtual es otro capítulo
muy relevante.
Un
tercer nivel de desarrollo educativo a través
de las tecnologías pasa, a mi entender,
por las herramientas de autodesarrollo de la docencia,
gestión pedagógica, de evaluación
académica y organización docente.
Finalmente,
me parece indispensable señalar que sin
una buena apuesta por la formación de los
formadores (profesores, tutores y directivos)
en las tecnologías, adaptada a la forma
de ser y de trabajar del sector de la enseñanza,
de poco van a servir los hipotéticos miles
de millones ministeriales, autonómicos
o privados invertidos en informática.
Es
esencial una apuesta por la formación tecnológica,
que conlleve, además, una metodología
de apoyo para que el docente pueda evolucionar
desde su rol de transmisor de conocimientos a
filtrador y guía en la interpretación
de los mismos.
|