28 de junio de 2004 - número 87 | 41297 suscriptores Suplemento del boletín de educaweb | ISSN: 1578-5793


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La opinión de los expertos

El rol y las competencias de los formadores en procesos de e-learning

Elisabet Marill Femeninas, Directora-Gerente de 9ICTA-Iniciativas de Comunicación y Telemática Aplicada


Tecnologías de la Información y Comunicación es un concepto muy amplio que a nivel del sector educativo o a nivel del sector formación en general puede concretarse en varias herramientas, todas ellas distintas entre si y todas ellas perfectamente encajables bajo esta etiqueta.

Yo voy a centrarme solo en una de estas tecnologías, las Plataformas e-learning que funcionan sobre Internet y que permiten actualmente la formación on-line, en sus diferentes variantes metodológicas, variantes que van desde las formaciones totalmente a distancia, a las formaciones presenciales con "soporte on-line", pasando por las tan de moda actualmente, formaciones mixtas "semi-presenciales" o "blended learning"

Voy a centrarme en estas tecnologías porque mi experiencia esta ligada a procesos de implantación e-learning, tanto en Empresas como en Centros de Formación, y por tanto habitualmente topamos con la problemática que tienen estas organizaciones en relación a los RRHH implicados en estas implantaciones, ya sean del ámbito administrativo como del ámbito docente.

Decir en primer lugar que las personas relacionadas con plataformas e-learning en los ámbitos administrativos, es decir, matriculaciones, certificados, etc… no ven tan afectado su puesto de trabajo como los perfiles docentes, puesto que la mayoría de las personas relacionadas con la administración de alumnos, anteriormente han usado otras herramientas informáticas en sus puestos de trabajo y el paso hacia entornos Internet no han variado sustancialmente su perfil.

Los que si ven modificado su perfil son las personas que realizan tareas docentes, puesto que la utilización de estas plataformas les obliga, por un lado a reestructurar los materiales de las materias sobre las que suelen dar los cursos y por otro les obliga también a capacitarse en determinadas técnicas relacionadas con la dinamización de grupos a distancia, motivación utilizando recursos Internet, etc… cuando la metodología empleada es la distancia o la semi-presencialidad

.

Voy a centrarme en estos dos aspectos básicos de modificación del perfil profesional del docente:

1.- Respecto a la creación de contenidos: En este aspecto la organización a la que pertenece el formador es quien debe marcar la pauta, de la misma manera que se supone que la marcaba cuando los materiales de los cursos eran en formato papel o en formato digital tipo presentaciones de Power Point, documentos Word,…

El formador debe recibir capacitación sobre las funcionalidades de la plataforma tecnológica sobre la que deberá pivotar el e-learning y en base a esa capacitación y las instrucciones de la organización a la que pertenece, debe desarrollar materiales que puedan "colgarse" o implementarse en esa plataforma.

Hay organizaciones que de forma totalmente intencionada quieren que sean los propios formadores los que desarrollen los materiales en los formatos adecuados y además sean ellos mismos los que utilizando "herramientas de autor" puedan crear, vinculando los diferentes materiales de un curso, los itinerarios formativos idóneos para cada colectivo a formar y para que puedan también escoger el formato multimedia en el que quieren mostrar cada parte del contenido.

Hay organizaciones, en cambio, que contratan a personas especializadas en el uso de herramientas de autor para que sean las que desarrollen todos los cursos sobre los cuales los formadores les van pasando materiales.

Escoger una u otra opción depende en muchos casos de la experiencia previa que los formadores tengan en el uso de herramientas ofimáticas para la creación de material didáctico. Desgraciadamente en España no existe, en el sector educativo, demasiada tradición en el uso de herramientas ofimáticas al servicio de la creación de materiales y muchos de los centros de formación trabajan todavía con materiales en formato no digital, con lo cual el paso al e-learning se hace más costoso y pasa en muchos casos por un reciclaje profundo en este tipo de habilidades, del personal docente, por la contratación de expertos para realizar este trabajo o por la subcontratación del mismo a empresas de servicios especializadas.

2.- Respecto al aspecto más importante del proceso formativo, la impartición de cursos. Este es el quid de la cuestión y el factor desencadenante del éxito de un proyecto de e-learning. Debemos conseguir que los formadores acostumbrados a dar formación presencial aprendan el arte de la motivación a través de recursos telemáticos.

El paso de profesor de formación presencial a profesor de formación a distancia no se produce de forma espontánea. Es injusto pensar que personas habituadas a realizar su trabajo teniendo a su alcance unos determinados recursos, serán capaces de utilizar otros totalmente distintos con la misma efectividad sin recibir ayuda. Nuestra experiencia y nuestra visión del e-learning nos dice que dedicar tiempo a los formadores es asegurar el éxito de las acciones formativas.

Pero para que este proceso de capacitación de los formadores se pueda producir hay un tema previo que considero básico. Debemos dotar a los formadores de herramientas que permitan que ellos mismos puedan introducir cambios y modificaciones en los contenidos de los cursos que les llegan a los alumnos a través de la plataforma. En este sentido pensamos que quizá hasta el momento se ha dedicado un tiempo excesivo a proveer a los alumnos de interfaces agradables y sencillos de utilizar, pero por el contrario no se ha pensado en que también los profesores tienen el mismo derecho a la facilidad de los interfaces y necesitan para realizar su trabajo prestaciones en estas herramientas que les permitan adaptar los cursos creados a la realidad de cada alumno o grupo de alumnos a los que está formando.

No tiene sentido que un curso on-line impartido por un profesor (lo que se suele llamar tutoría pro-activa) no dote al mismo de todos los elementos que necesita para liderar el proceso de aprendizaje de sus alumnos y le dote simplemente de recursos que le permiten convertirse en un contestador de preguntas, cuando en la etapa de formación presencial tenia libertad de improvisación en la acción formativa.

Bien, hecho este paréntesis en el que he expresado como deben ser las herramientas que se ponen a disposición del formador en el momento en que debe impartir (autorizar) un curso on-line, volvamos al aspecto de capacitación.

La capacitación debe ser, en primer lugar, adaptada a la metodología que se va a utilizar para impartir los cursos, puesto que en base a la metodología adoptada, el papel del formador será más o menos preponderante.

En segundo lugar no debe ser teórica, debe ser práctica. Los formadores deben ser alumnos de un curso-online para poder "ver" como sus formadores se comportan ante determinadas situaciones. Deben poder contemplar como los formadores utilizan los diferentes recursos Internet para comunicarse con los alumnos. Deben tener la experiencia de ser llamados a participar en foros y chats para debatir temas relacionados con la materia del curso, deben ver para que contenidos es más adecuado usar un texto, un gráfico o un video en tiempo no real o asíncrono y en que momentos se hace necesaria una intervención en tiempo real utilizando opciones síncronas de las plataformas, etc…. En definitiva deben "vivir" el rol del alumno antes de situarse en el rol de "formador".

Por ultimo la capacitación debe ser progresiva y, como toda buena capacitación, basada en la acción. Una vez el formador ha vivido la experiencia como alumno, debe poder vivir la experiencia como formador sin que esa experiencia ponga en tela de juicio su capacidad formativa demostrada en otras metodologías como la presencial. Las pruebas piloto son buenas herramientas de capacitación de formadores. Ayudan a crear confianza y a detectar errores que pueden ponen en peligro los proyectos e-learning de las organizaciones.







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