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La inserción laboral del licenciado en CAFyD en el sector deportivo
Jordi Ticó, Secretario del Ilustre Colegio de Licenciados en Educación Física y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de Cataluña (COPLEFC)
En este artículo pretendemos realizar algunas reflexiones sobre el mercado laboral actual del sector de la Actividad Física y el Deporte, así como aportar algunas cifras recientes de un estudio realizado por el COPLEF Cataluña, dirigido por el Dr. Antoni Planas y subvencionado por el Consejo Superior de Deportes (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), en el que se analiza básicamente la incorporación al mercado laboral por parte de los licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
Como profesión, podríamos decir que este sector no tiene más allá de unos 50 años, es decir se trata de una profesión muy joven en comparación con muchas otras con gran tradición. Podemos considerar que existe la profesión cuando en primer lugar existe una cualificación específica, y en segundo lugar cuando existe un mercado laboral que permite "ganarse la vida" ejerciendo dicha profesión. Excluimos así todo aquel sector no profesional basado en el voluntarismo o en una mínima compensación económica de la actividad realizada.
En España, a mediados de siglo, la Educación Física estaba íntimamente relacionada con la Preparación militar, al servicio de fines relacionados con la formación del Espíritu Nacional y los valores que se predicaban desde el Estado. Otro ámbito se relacionaba con la profesión médica, básicamente relacionada con la rehabilitación.
Las primeras ocupaciones que podemos considerar profesionales, fueron la de profesor de Educación Física, el Entrenamiento Deportivo (de élite, para que permitiera vivir de ello) y la gestión del deporte municipal. Normalmente no se exigía ninguna cualificación para optar a un puesto laboral, y socialmente se aceptaba conocer o haber practicado un deporte para saber enseñarlo, organizarlo o enseñar cualquier otra actividad de tipo físico-deportivo, es decir, la experiencia era el único factor exigible.
En 1961 se crea el primer INEF, con una formación adaptada a las demandas del momento (profesor de E.F., y el entrenamiento deportivo, como principales), en 1982 se reconoce el rango universitario de los estudios, y van apareciendo nuevos ámbitos de trabajo y de estudio, y finalmente con la última reforma que data de 1993, aparecen nuevos ámbitos curriculares, con una necesidad de adaptarse a un sector cambiante y en evolución.
La llamada democratización del deporte con el periodo democrático a partir de 1975, permitió el acceso de un mayor volumen de población a las prácticas físico-deportivas, se realiza un esfuerzo importante en la creación de instalaciones deportivas, y va apareciendo una cultura del ocio entre la sociedad. Este gran desarrollo inicial del sector produce una demanda de profesionales muy importante no acompañada de una necesaria regulación paralela.
Con este panorama llegamos al cambio de siglo, en el que el mercado se ha desarrollado pero no organizado, del voluntarismo se camina hacia la profesionalización, y con ello la subocupación, la inestabilidad laboral, y las condiciones del siglo pasado.
Actualmente los sectores con una mayor estabilidad son la docencia y la gestión, y en cambio los que cuentan con mayor precariedad son el deporte extraescolar, el ámbito deportivo incluido el rendimiento y la investigación.
En un estudio realizado en el año 2002, en el que se encuestábamos a los recién licenciados en CAFyD un año después de finalizar sus estudios universitarios, obtenemos los siguientes datos:
- un 50'8% trabaja como ocupación principal, un 41'3% sigue estudiando como ocupación principal, y el 8% reconoce estar en el paro. El 17'2% trabaja en otros ámbitos ajenos al sector deportivo.
- Los ámbitos de ocupación principal son: deporte escolar y deporte de base (32%), salud i fitness (16%), docencia (14%), deporte federado (10%), monitor de natación (8%), gestión (4%), Preparación física (2%).
- El 54% de los que trabajan lo hacen con un contrato temporal, un 20% sin ningún tipo de contrato ni cobertura social, y un 14% con contrato indefinido.
El sector de la Actividad Física y Deportiva es uno de los mercados laborales excepcionalmente abiertos (o también llamados no-exclusivos), entendiendo que es altamente susceptible de reclutar una amplia gama de profesionales, unos formados en el sector, otros de formación diferente o de campos afines, otros de formación muy deficiente e incluso de sujetos sin ningún tipo de formación.
Entre los ámbitos que mayor número de licenciados absorbe, se encuentra el deporte en edad escolar (aunque solamente el 37% consigue de esta forma una dedicación mayor a la media jornada), y en segundo lugar la salud y fitness (de los que un 60% tiene una dedicación mayor a la media jornada).
Es obvio y demostrado por diversos estudios, que el sector laboral de la Actividad Física y el Deporte crea una ocupación constante e incluso creciente, pero los datos demuestran, al menos en los relacionado con los profesionales mejor capacitados, que existe una gran precariedad laboral, y que precisamente la titulación superior no es una variable que cuente a favor suyo, ni para conseguir trabajo, ni para obtener una remuneración acorde con el nivel formativo. Este dato también se ratifica en la percepción que tienen los recién licenciados/as que afirman que no se valora la formación titulada, y afirman la existencia de precariedad laboral.
Deberíamos esperar una relación entre el nivel de formación de las personas o un sector y el aumento de la productividad de los sistemas económicos relacionados. Ahora bien en un sector donde la competencia se da de una forma desigual entre los profesionales con formación y personas sin formación o con muy escasa formación, donde para el criterio de contratación se utiliza el ahorro de costes de personal, implica a menudo que se relacione a los profesionales de ese sector, con una baja calidad del servicio; debido a que mayoritariamente quien desarrolla el servicio no es la persona con una adecuada capacitación. Ello es especialmente grave, por las repercusiones implícitas, en los ámbitos que directamente se relacionan con la salud de la población.
No es lógico que un sector que ha evolucionado y crecido de forma tan importante en los últimos 30 años, siga con prácticamente las mismas condiciones laborales anteriores a estas fechas: sin la creación de convenios laborales específicos, sin aflorar el trabajo no-declarado, y sin ningún tipo de regulación como mínimo de aquellos ámbitos que directamente incidan en la educación, la salud y el ocio activo de la población, siendo todos ellos derechos constitucionales de los que debería asegurarse una protección suficiente mediante un servicio de calidad gestionado e impartido por profesionales formados a tal efecto.
La existencia de un espacio profesional específico, mediante unos servicios claramente diferenciados atribuibles al sector de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte, de los que ya existen unos niveles formativos determinados, hace deseable un marco jurídico que delimite las competencias y campos de actuación de cada uno. Es urgente y necesario delimitar unos mínimos formativos para acceder a este sector laboral.
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