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Cada vez son más los jóvenes que deciden estudiar profesiones del ámbito de la comunicación
Carmen Quiroga, Directora de TRACOR
Cuando escribo estas reflexiones, pienso cómo acabará este curso para nuestros estudiantes. Cómo se encontrarán el mercado laboral. Terminan su formación llenos de ilusiones y grandes expectativas para entrar en contacto con el mundo laboral.
Para ser realistas nos encontramos en una etapa de consolidación de las soluciones implantadas, en una atmósfera de prudencia, de incertidumbres y de intención de alcanzar los retornos de las inversiones realizadas en ejercicios anteriores.
Es evidente que cada vez son más los jóvenes que deciden estudiar profesiones del ámbito de la comunicación, quizás sea porque les aporta movimiento, cambio, dinamismo, creatividad, es un medio de expresión, de evasión y permite conocer la realidad social y vivir de ella, y eso les resulta muy atractivo tanto en el estudio como en la salida al mundo laboral.
Los estudiantes son conscientes de la situación actual que estamos viviendo, no hace falta que se les explique nada de esto, ya que ellos se dan perfecta cuenta de lo que está sucediendo y que es un momento difícil para encontrar en este sector un empleo digno.
Año tras año, cuando nos planteamos la configuración de nuestra oferta de formación para el nuevo curso, partimos necesariamente de un análisis actual del sector en relación con tres variables fundamentales:
-Las tendencias de la demanda que, lógicamente, deben corresponderse con las necesidades que el mercado siente,
-La apreciación de determinados déficit en la organización o instrumentación de los procedimientos y tareas informáticas, que se corrigen con acciones de formación que mejorar la capacidad profesional de las personas,
-Finalmente, la oportunidad de promover el conocimiento y uso de aquellas soluciones más novedosas, que entendemos de particular interés en la gestión de los negocios.
Desde este triple enfoque hay que diseñar, unos programas formativos que sean los más adecuados para el entorno en el cual se han de desarrollar, basados sobre todo en la calidad, con una especial importancia en la tan nombrada creatividad, tan importante para nosotros, y tan deseada en el mundo actual, para mejorar la eficacia en las tareas de concepción y diseño de soluciones.
Hay que tener en cuenta que cada uno de los estudiantes que pasan por la escuela cuenta con una aptitud para crear que siempre puede aumentar y mejorar; el espíritu creativo está al alcance de todos los que sientan la necesidad de experimentar, de buscar nuevas posibilidades, de dejar las cosas un poco mejor que antes. Y el campo en el que se aplique la creación no es limitado; en realidad, todos los ámbitos de la existencia, todos los momentos de la vida pueden suponer una llamada a la imaginación. Nuestro deber es desarrollar esta aptitud para conseguir el éxito de nuestros futuros diseñadores .
Ante este clima, de incertidumbre general, para el empleo de nuestros estudiantes, nos corresponde a nosotros más que nunca, intentar formar profesionales no técnicos. Los profesionales tienen que ser capaces de trabajar en equipo, de comunicar bien, de ser creativos, de manejarse con la tecnología. Hay otra serie de cosas que son menos tangibles pero también muy importantes. La actitud del emprendedor responsable. Es decir, se aprecia tremendamente en las empresas la iniciativa personal, el carácter emprendedor, la gente que es capaz de buscar oportunidades y lanzarse a por ellas. Nosotros somos así y eso se transmite a los estudiantes. Son gente con mucha iniciativa, muchas ganas y mucha capacidad de sacar proyectos, de demostrar que tienen un buen bagaje técnico y que, además, poseen una sensibilidad social muy desarrollada.
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