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Escuelas de Verano: formación práctica especializada
María Bautista Rojas, Directora de Formación de la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid.
Las escuelas de verano como tal, nada tienen que ver con los tradicionales cursos de verano que cada año ofertan distintas universidades a lo largo y ancho de la geografía española, como los afamados cursos de la Universidad Complutense de Madrid en El Escorial o los de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander, entre otros muchos.
Por señalar algunas diferencias, los cursos de verano suelen tener una duración media de una semana y 30 horas lectivas, mientras que, por ejemplo, los cursos de la Escuela Complutense de Verano cuentan con un total de 100 horas lectivas distribuidas a lo largo de un mes. Además, los cursos de las escuelas de verano tienen un marcado carácter práctico, donde se profundiza ampliamente en aspectos significativos de cada materia con un alto grado de especialización, a diferencia de los ya clásicos cursos de verano donde priman otra serie de factores quizá de menor trascendencia académica.
Otra de las diferencias más significativas entre los tradicionales cursos de verano y los cursos de las escuelas de verano es el reconocimiento de créditos de libre elección por parte de las universidades que los organizan. Lógicamente, los cursos de verano tienen un reconocimiento menor debido al número de horas lectivas que en ellos se imparten, mientras que los cursos de la Escuela Complutense de Verano, por poner un ejemplo, están reconocidos con un diploma acreditativo de la Universidad Complutense de Madrid y 6 créditos de libre elección aplicables al expediente académico de los alumnos que cursan esta actividad, además de que en muchos de los casos a este reconocimiento se suman 10 créditos del Ministerio de Educación y Ciencia para la formación del profesorado no universitario.
Por tanto, hablamos de diferentes tipos de cursos, válidos ambos para la formación de los alumnos, pero cada uno de ellos con formatos claramente diferenciados y cubriendo unas necesidades distintas. Por ello, los alumnos que deseen aprovechar el verano o la época de vacaciones para complementar sus conocimientos, conseguir créditos u obtener un título de reconocido prestigio, tienen pues la posibilidad de elegir entre dos opciones según sus intereses.
En el caso de la Escuela Complutense de Verano, la única escuela de verano organizada por una universidad española, este año ha abierto su oferta formativa con 156 cursos repartidos en 12 bloques temáticos, denominados igualmente escuelas: Bellas Artes y Patrimonio Cultural; Ciencias Jurídicas; Comunicación; Cooperación y Relaciones Internacionales; Economía y Finanzas; Formación del Profesorado; Informática y Nuevas Tecnologías; Lengua y Cultura; Medio Ambiente y Tecnología; Organización, Gestión y Recursos Humanos; Políticas Públicas y, por último, Salud y Biomedicina.
La totalidad de los cursos, que tendrán una duración de 100 horas lectivas y admitirán de 20 a 40 alumnos cada uno, están dirigidos a estudiantes universitarios y graduados de toda España y del resto del mundo. Precisamente la Escuela Complutense de Verano está concebida también como un punto de encuentro universitario entre España, Europa y Latinoamérica, en el que estudiantes de distintos países pueden compartir sus conocimientos y enriquecerse con el intercambio de experiencias propias de cada cultura.
Además, los alumnos pueden participar en actividades extraacadémicas como visitas a museos y otros escenarios de la Cultura Española, charlas, conferencias extraordinarias y diversos actos académicos organizados por la Escuela Complutense de Verano y la Universidad Complutense de Madrid.
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