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Ante la Selectividad...tranquilidad
Enric Renau, Editor de Educaweb
La mejor receta para superar las Pruebas de Acceso a la Universidad es darle sólo una importancia relativa a la Selectividad.
Sin dejar de prepararse metódicamente, repasando el temario de bachillerato, ejercitando con exámenes de años anteriores y compartiendo con compañeros y compañeras el tiempo de estudio y de preparación, pero siendo conscientes que el sistema universitario necesita estudiantes y que los bachilleratos también están pensados para preparar a los jóvenes que así lo deseen para que puedan incorporarse a la Universidad.
Es verdad que un 20% de los examinados suspende. Pero también lo es el dato que cuando baja la demografía, sube la tasa de aprobados hasta el 79,2% de los alumnos examinados. Lógico. ¿Qué sucedería si, por casualidad, la cohorte de 240.000 estudiantes realizara un pésimo examen y no superara la Selectividad? Colapso del Bachillerato y crisis del sistema universitario. ¿Qué pasaría si, en cambio, aprobara todo el mundo? Puede que nada.
La Selectividad, más que limitar la entrada a la Universidad, pretende homogeneizar, al nivel autonómico, la valoración de los conocimientos adquiridos. Por otro lado, reordena las posibilidades de elección de los estudiantes. Y aquí, probablemente es donde se producen el mayor número de estados nerviosos, porqué afectan al 80% restante de los examinados.
Lo que me preocupa es que muchas veces, estos nervios se deben más al deseo de estudiar cerca de casa o en la facultad de moda que no a un análisis serio de las opciones académicas que uno tiene, de un conocimiento en profundidad de los centros docentes que ofrecen determinados estudios y a un autodiagnóstico de las preferencias individuales en relación con las capacidades, los valores, el mercado de trabajo y las posibilidades reales de éxito.
Una buena información académica y una adecuada orientación profesional previas pueden ahorrar muchos nervios.
Por otro lado, el sistema educativo en general y el superior, en particular, es mucho más flexible y amplio que, por ejemplo, cuando yo realicé las PAAU. Ello nos permite saber que un No hoy no significa un hasta nunca, si no un camino distinto. Si hay verdadero interés y disposición siempre se encuentra un camino para avanzar.
Por lo tanto, a estudiar toca, pero sin más presión que la de un examen importante.
La formación futura y la carrera profesional no se debate en la Selectividad. Por suerte.
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