El rigor del planteamiento del curso, la calidad de su profesorado, el continuo trabajo con pintura antigua y los años de experiencia formativa de la Escuela de Arte y Antigüedades, avalan la calidad y la competitividad de los restauradores de pintura antigua formados en sus aulas, cuyo alto nivel de conocimientos les permite el ejercicio de la profesión, bien por cuenta ajena en empresas de restauración, o bien como profesionales autónomos en taller propio (restauración a particulares, museos, ...