Grado
Presencial
Oficial / Homologado
  • Algeciras (Cádiz)
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Descripción

La titulación en Derecho (antes Licenciatura y ahora Grado) es una titulación polivalente en cuanto que no sólo capacita para lo que conocemos como el ejercicio profesional del Derecho a través de la Abogacía y Procura sino que posibilita la inserción laboral en ámbitos muy diferentes. En tal sentido permite adquirir estudios básicos necesarios para poder ser: Abogado del Estado, Notario, Registrador de la Propiedad, Jurista Militar, Procurador, Juez/Magistrado, Fiscal, Secretario judicial, Asesor jurídico en el ámbito de la actividad pública, laboral o empresarial. También ofrece una formación excelente para el acceso a la función pública en puestos tales como: Funcionario de la Administración del Estado, Funcionario de la Administración Autonómica, Funcionario de la Administración Local, Funcionario de prisiones, Diplomático, y cualquier actividad relacionada con las relaciones jurídicas y sociales. Así pues, la gran diversidad de salidas profesionales, tanto en el ámbito público como en el privado, aseguran una relativamente fácil inserción laboral adecuada a los perfiles o itinerarios definidos del Derecho. Ahora bien dada la polivalencia de nuestros estudios en cuanto a las capacidades y destrezas que se presuponen en el actual licenciado en Derecho y futuro graduado no existe unas normas reguladoras del ejercicio profesional del egresado de la titulación en Derecho. Sin embargo, siendo una realidad la inexistencia de normas reguladoras de la profesión en el sentido estricto del término dada la pluriempleabilidad de los licenciados o graduados en Derecho, no puede dejar de reconocerse que la necesaria capacitación profesional de los abogados y procuradores ha sido una reivindicación constante de los Colegios Profesionales que congregan a los abogados y procuradores a la que también se han mostrado sensibles el Consejo General del Poder Judicial (en el Libro Blanco de la Justicia del año 1997 reclamó la capacitación práctica de estos profesionales), la X Conferencia de Decanos y Decanas de las Facultades de Derecho de las Universidades Española (reunida en Vigo en 2004 señaló “la asunción de la necesidad y urgencia de regular el acceso a las profesiones de abogado y procurador”) y, el Pacto de Estado sobre la Justicia del año 2001 se refirió a la cuestión en su punto 20.

Como respuesta legislativa a lo que pudiéramos considerar “el titulo profesional de abogado y el título profesional de procurador” la Ley 34/2006 de 30 de octubre, reguladora del Acceso a las profesiones de Abogado y Procurador de los Tribunales, ha previsto ya la existencia del titulo de Grado en Derecho como elemento básico sobre el que debe apoyarse la posterior formación específica, de carácter práctico, que habilite a quienes obtengan el Grado para ejercer dichas profesiones. En este sentido la Ley prevé la realización de un Master en Abogacía y un Master en Procura, así pues, a partir del 1 de octubre de 2011, el título de Graduado en Derecho deberá complementarse con el pertinente Master y el posterior examen de habilitación colegial exigido por las normas vigentes para el correspondiente ejercicio profesional.



El objetivo fundamental del título es formar profesionales de perfil eminentemente jurídico con las capacidades suficientes para enfrentarse con todos los posibles problemas y cuestiones que la realidad pueda ofrecerle. Para lograr esto se ha de tener en cuenta que el estudiante accede a esta titulación con absolutas carencias en conocimientos, terminología y estructuras jurídicas, dado que el prototipo de alumno procede del nivel de enseñanza secundaria donde estas materias no tienen antecedente alguno. Es por ello que el graduado en Derecho habrá de contar con una formación tanto teórica –conocer de manera global todas las áreas jurídicas- como práctica del sistema jurídico nacional, autonómico y europeo, a la que habrá de añadirse durante el tiempo de graduación aquellos elementos formativos que hacen del universitario la persona capaz de afrontar los retos que la realidad social del momento le demanda. Formación, por tanto, que le ponga en disposición para, como se señala en las conclusiones de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Derecho de España celebrada en Zaragoza en mayo de 2007, “que el estudiante tenga los conocimientos y habilidades suficientes que le posibiliten gestionar la información y resolver correctamente los concretos problemas jurídicos que se planteen en el día a día y que pueda afrontarlos con suficiente capacidad de decisión. Se trata, en suma, de adquirir las destrezas que le permítanle aprendizaje autónomo así como un espíritu de liderazgo y empresa. A tal fin el programa formativo pretende que los estudiantes que culminen el grado puedan desarrollar su capacidad de organización, análisis y síntesis, trasmitiendo en lenguaje verbal y escrito las conclusiones que alcance. Además, con el Grado en Derecho se pretende igualmente formar en valores (de gran importancia en la función diaria de quien desea ser auténtico jurista y más en campos tan sensibles como los que se analizan en estos estudios). Así, es objetivo fundamental trasmitir a los estudiantes la necesaria sensibilidad social, económica y medioambiental, así como el compromiso ético”.

De conformidad con lo anterior deben resaltarse dos circunstancias de importante trascendencia en aras a la concreta determinación de objetivos. En primer lugar que la enseñanza del título del grado en Derecho ha sido afectada por un importante cambio en su tradicional metodología docente –de todo punto coherente con el sistema jurídico continental- que trata de potenciar el aspecto técnico/practico respecto del científico/ teórico en aras, según indica la Exposición de motivos del R.D. 1393/2007 a un objetivo general del proceso de aprendizaje del estudiante que se extiendo a lo largo de la vida. En segundo lugar el hecho evidente de la minoración sustancial de contenido de los estudios jurídicos del grado en relación a la anterior licenciatura –en nuestro caso se produce una reducción del 25% aproximadamente-. A esas circunstancias se añade que los conocimientos son cambiantes y su adquisición forzosamente debe renovarse a lo largo de toda la vida; lo que para los estudios de Derecho no supone ninguna novedad ya que una de las notas que los caracteriza per se es, precisamente, su permanente evolución material aunque no de fundamento. Teniendo en cuenta esas circunstancias apuntadas resulta de todo punto lógico que el grado en Derecho queda convertido en el primer peldaño o nivel del proceso formativo de la carrera jurídica que se alargará guante toda la vida, como indica el espíritu de R.D. citado y que requerirá de complementos como el postgrado o master, necesario para la cualificación profesional y la inserción en los altos niveles del mercado laboral, y otros voluntarios de reciclaje permanente. En este primer nivel de los estudios jurídicos, esto es, en el grado en Derecho el estudiante debe “aprender a aprender”, o lo que es lo mismo, debe adquirir las capacidades para adaptarse a este continuo proceso de renovación formativa, A este respecto el objetivo perseguido es la formación integral de las personas a través de la adquisición del conocimiento y competencias necesarios para ponerlas en disposición de orientarse profesionalmente y acceder al siguiente nivel –que debería ser obligatorio- en el proceso formativo. Esas competencias –genéricas básicas, trasversales y específicas-que se relacionan seguidamente, habilitan a la persona para ejercer el grado en Derecho y habrán de estar integradas de manera armónica en aras a esa formación integral.
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Duración

El número total de créditos de matriculación es de 240, distribuidos en cuatro cursos académicos de 60 créditos ECTS (30 por cuatrimestre).

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